“La inversión extranjera
es uno de los pilares de la economía mexicana. Pero,
por más esfuerzos que hace el país, el monto
anual no pasa de 12 mil, tal vez 13 mil millones de dólares,
una cifra muy reducida si la comparamos con los 180 mil
millones de dólares que suman las exportaciones.
¿Por qué economías de tamaño
equivalente, como Brasil, están recibiendo casi tres
veces más inversión que México? ¿Por
qué la economía chilena es, en este terreno,
mucho más eficaz que la mexicana? Hay varias razones
pero, a mi juicio, un factor de mucho peso es la seguridad
jurídica. O sea, la inseguridad jurídica,
la falta de mecanismos claros y precisos que protejan la
propiedad privada. En ese sentido, un país sin leyes
es un país sin futuro”.

“Por el régimen
autoritario que tuvimos anteriormente, vivíamos en
un estado de orden, pero no en un estado de Derecho. Sustituir
uno por otro enfrenta graves problemas. Es un esfuerzo que
se tiene que hacer, que toda la sociedad y el Estado tienen
que hacer. La seguridad pública la tiene que proveer
el Estado y la seguridad jurídica, al final del día,
la tiene también que proveer el Estado. La seguridad
pública para las personas, es decir, contra la impunidad,
contra el abuso de la autoridad, contra la violencia, contra
la delincuencia. Y la seguridad jurídica para los
bienes, que implica el respeto a los derechos de propiedad,
la claridad en los derechos de propiedad, la seguridad para
los bienes de la gente, pero también la seguridad
para los bienes del Estado y para los bienes en los negocios,
y, por último, la seguridad jurídica en las
transacciones”.
“En los viajes que
hice con el Presidente Fox, en los encuentros empresariales,
pude comprobar que hay un ambiente de desconfianza hacia
México, sobre todo en sectores empresariales medianos
y pequeños. No estoy hablando de las grandes empresas,
las multinacionales, que llevan muchísimos años
en nuestro país y están consolidadas.
Esas no tienen problema, y si lo tienen lo resuelven levantando
el teléfono y llamando al Presidente, o a un secretario
de Estado. Y como hay que tenerlas contentas, sus problemas
se resuelven. Es lo mismo que el señor Carlos Slim:
si tiene problemas jurídicos, hallará sin
duda la forma de destrabarlos. Pero no es el caso de las
empresas medianas y pequeñas, a las que el Secretario
no les va a tomar la llamada, ni el subsecretario, ni el
director, y la van a mandar con el secretario del secretario,
que no le va a resolver nada. Eso no puede existir en un
país moderno. Tenemos que tener reglas claras y precisas,
y las empresas tienen que estar seguras que, si cumplen
las normas, nadie va a molestarlas”.
Para las
empresas pequeñas no hay bases, no hay reglas
claras del juego, para estimularlas a venir sin pérdidas
económicas
y ni de tiempo. |
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“Las
empresas quieren reglas claras, no quieren favores. Quieren
que no les pongamos trámites adicionales sobre la marcha,
ni les carguemos nuevos impuestos, ni le salgamos con que
fíjate que se me había olvidado decirte, pero
te faltó este requisito y este papelito. Eso es moneda
corriente y no se vale.
En México las empresas están
obligadas a demasiados trámites sólo para operar,
eso ya es malo. Pero lo peor es que el gobierno salga de repente
con nuevas exigencias o nuevas cargas”.

“El Estado está
obligado a entregarle a los ciudadanos una serie de documentos,
de permisos, de posibilidadesde hacer cosas, para los cuales
lógicamente hay requisitos. Yo no soy un creyente ciego
en la desregulación, no. Creo que las sociedades modernas
necesitan reglas del juego, y las reglas implican regulación,
de la misma manera que para manejar un coche se necesita una
licencia. En teoría , pues, para poner una empresa,
poner un negocio, para lo que sea, se necesita cumplir con
ciertas reglas. Eso está bien, lo que no está
bien es que cambien impunemente las reglas, o que cualquiera
decide discrecionalmente incluir un trámite adicional,
un requisito adicional cuando no lo había. Eso es lo
que llamo inseguridad jurídica para las transacciones
y, en particular, las relaciones entre ciudadanos y el Estado,
y este es el abuso de autoridad típico del estado.”

“En este momento, creo
que los dos grandes retos que enfrenta México son la
seguridad jurídica y la revolución educativa.
También hay que reinventar el Estado, a través
de reformas institucionales. Reinventar el sistema político
mediante la reelección de diputados y senadores, el
referéndum, la creación al lado del presidente
de una figura, o bien de vicepresidente, o bien de jefe gobierno,
o primer ministro, o bien de jefe de gabinete, que le descargue
de muchas de las funciones que tiene actualmente el presidente.
Además, la vinculación de la mayoría
presidencial con la mayoría legislativa, para que el
próximo presidente de México pueda implementar,
pueda poner en práctica, el programa con el cual fue
electo. Y, al final, la segunda vuelta presidencial en la
elección presidencial, para evitar que el próximo
presidente sea electo con 25 y 30% del voto.”

“No estoy en campaña
para ser Presidente. No estoy contendiendo por ningún
cargo de elección popular. Estoy en una campaña
por el cambio, en una campaña de ideas, promoviendo
el cambio y promoviendo estas ideas, y ya veremos si éstas
más adelante pueden transformarse en una plataforma
electoral y, si fuera el caso, ya veremos si algún
partido con registro quiere, de alguna manera, hacer suyas
estas ideas, esta plataforma electoral, y si quiere lanzar
una candidatura que abanderara esa plataforma, la mía,
o la de alguien más. Pero no es el momento de hacerlo,
eso vendrá más adelante. (Mariana Orea).
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