Año 3 Número 35 Febrero 2006

 


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Norberto Páramo
Director de Intercam Servicios Financieros, sucursal Cancún

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Divisas 2006: el Bueno, el Malo y el Feo
   

robablemente usted recuerde esta película western de fines de la década de los 60´s sobre las aventuras de tres vaqueros con personalidades diferentes; tan diferentes como el nombre de la película.
Hoy en México tenemos tres escenarios diferentes para el tipo de cambio; menos disímiles que los personajes de la película, pero que dependen en año electoral de tres opciones concretas.
En el tema de tipo de cambio, las mejores opciones son las que presentan menor volatilidad (la volatilidad es el cambio repentino en la paridad cambiaria) que se debe representar con el Bueno, y nos dice que el tipo de cambio se comportará para el dólar americano entre un mínimo de 10.40 pesos y un máximo de 10.85. El Feo (o un escenario menos favorecedor) iría entre los 10.65 pesos a los 11.20. El Malo va de entre 10.78 hasta 11.63 pesos.
Con esta perspectiva, resulta que la volatilidad será menor que en transiciones sexenales anteriores y que ésta se verá en uno de estos escenarios.
Ahora bien, pasemos al tema de volumen. El volumen operativo (el día con día), que es el mayor, por supuesto que está disminuido a los alcances de los efectos de Wilma, y llegar a un volumen parecido al previo del huracán llevará más que este año, sobre todo a Cancún (más afectado que la Riviera Maya y quizá que Cozumel).
El euro seguirá creciendo en su importancia comparativa al dólar americano, existiendo incluso cada vez más instrumentos financieros en esta divisa, tales como cuentas bancarias.
Otras divisas que con el tiempo han ido perdiendo importancia comparativa son: el dólar canadiense, el yen y la libra esterlina.
En materia de volumen, ¿quién es el Bueno, el Malo y el Feo?
En volumen las tres opciones sexenales son positivas.
Localmente y desde la perspectiva de la comunidad y la iniciativa privada la correspondencia sería así: el Bueno es el ciudadano o empresario que está haciendo lo necesario, y más, para reponerse de Wilma; el Feo es el que está esperando a ver qué hacen los demás por él, ya sean instituciones o asociaciones, y su plan es empezar a poner manos a la obra hasta que sus competidores lo hagan, y el Malo es aquel que se ocupa de ponerle obstáculos a quien considera su competencia.
Y esto no tiene nada que ver con las opciones electorales, tan sólo con el volumen operativo.
Afortunadamente, parece que hoy aquí somos más Buenos y Feos que Malos.

 
2005 Latitud 21. Derechos Reservados.