Año 1 Número 11 Febrero 2004


Francisco Verdayes .

Lorenzillos es un auténtico pionero en Cancún. Salvador Vidal, su propietario, no escatima esfuerzos cuando se trata de excelencia, porque según él "nada sustituye a lo bueno"

Proviene de una familia que por generaciones ha sido gente del mar. Nadie lo duda, es un hombre exitoso y no sólo en lo económico sino también en lo espiritual.

Salvador Vidal Monterrey, de 53 años de edad, nació en el puerto de Veracruz un 18 de agosto de 1950, y aunque se tituló como contador público no se visualizaba manejando números.

Durante cinco años Vidal trabajó en el área administrativa de la más importante cervecería de México, pero en 1979 -con escasos 28 años de edad- instaló ahí mismo en Veracruz su propio negocio: el restaurante Lorenzillos. Salvador es un hombre docto en las cuestiones históricas y como buen jarocho le seduce la vida del célebre bucanero Laurens Graff, Lorencillo, famoso por sorprender a la guardia española y haberse apoderado de Veracruz el 18 de mayo de 1683.

En 1980 el empresario instaló su segundo restaurante: Gulliver, y dos años más tarde abrió Lorenzillos en la ciudad de Jalapa.

Asegura Vidal que Lorenzillos ha nacido con una misión plenamente definida bajo el concepto náutico-pirata, y en ese terreno es un auténtico pionero. Su relación con Quintana Roo se inicia en 1976, cuando recién casado con María del Pilar Barquín llegó a Chetumal y visitó Isla Mujeres y el recién iniciado Proyecto Cancún. Su afición por el buceo -paradójicamente no por la pesca- lo llevó a conocer a buzos de la talla de Alberto Friscione y Ramón Bravo (+).

A pesar de que no radicó en esta ciudad sino hasta diciembre de 1982, lo cierto es que desde 1976 no dejó de venir a Cancún, y aunque él mismo no se considera pionero reconoce haber vivido de cerca las vicisitudes que enfrentaron los primeros pobladores del proyecto.

Finalmente, en junio de l984 Vidal abrió las puertas de Lorenzillos Cancún.

-¿Cuál ha sido la clave del éxito de Lorenzillos?

"Conocer el mercado. Cuando me instalé aquí ya estaba totalmente integrado a Cancún; vamos, no era nuevo en Cancún".

-¿Cómo ha enfrentado Salvador Vidal las épocas de crisis?

"Con calidad y con humanidad.

-¿Humanidad? Entiendo que no despide a nadie. ¿A eso se refiere?

"Así es. Durante el huracán Gilberto (septiembre de 1988) permanecimos cerrados durante cuatro meses pero no despedimos a nadie, y fueron los propios empleados quienes reconstruyeron Lorenzillos.Y cuando me refiero a calidad es porque nada sustituye a lo bueno. Después del huracán muchos restaurantes sacaron la promoción de langosta de $9.95 y nosotros decidimos no bajar nuestro precio porque no quisimos sacrificar calidad. Y no me refiero sólo a la calidad en el producto sino al servicio. Antes teníamos los mejores restaurantes. ¿Sabe por qué? Porque estaban atendidos por sus propietarios, y actualmente hay gerentes, por eso".

La excelencia

 

Y vaya que Salvador Vidal Monterrey tiene toda la autoridad para hablar de calidad, pues en 1994 fue considerado por el Ministerio de Turismo de España como el mejor restaurante del Caribe, y en 1998 fue reconocido por la Canirac como el mejor restaurante de México.

Hablamos de calidad en su más alta expresión, pero ¿cómo se logra esto?

Vidal no es un hombre que se ande con medias tintas, Lorenzillos es un lugar especializado en mariscos y el platillo fuerte es la langosta, de manera que desde hace 17 años creó una granja en la que mantiene vivas y aumenta de volumen a las langostas, y todo esto para que el comensal disfrute del sabor y la experiencia de estar degustando algo fresco.

La granja de Salvador Vidal (con capacidad para 20 mil animales) es tan famosa que todos los años la visita el investigador norteamericano Martin A. Moe Jr., la mayor autoridad que existe en materia de langostas en toda América.

Vidal no escatima esfuerzos cuando se trata de excelencia y tampoco se amilana cuando de pérdidas se habla. Un cambio de temperatura en el mar, por ejemplo, le ha matado mil 800 animales, y una marejada acabó -de la noche a la mañana- con tres mil crustáceos.

Pero Salvador Vidal es un hombre en constante reto y no para de crecer: también es propietario del restaurante The Plantation House, bajo el mismo concepto caribeño; mantiene la empacadora Morgan Fish Co. y una fábrica de muebles de madera de chechén, cuyo diseño proviene de la creatividad del propio Vidal. Pero lo más importante es que ya existe Lorenzillos en Los Cabos, BCS, y hasta allá viajan ¡¡¡vivas!!! las langostas, bajo un titánico proceso.

Así es Salvador Vidal Monterrey, un hombre cuya meta es la excelencia y el compromiso con la sociedad y con la naturaleza.


Salvador Vidal en su granja de langostas que se ubica en el kilómetro 4 de la carretera a Puerto Juárez.

 
 


 

2003 Latitud 21. Derechos Reservados.