Explícamelo como si fuera un niño de párvulo

Eso le decía a mi hija menor el otro día, que ya se estrena en la adolescencia, cuando le mencionaba que no entendía por qué hay gente que usa las redes sociales para dar a conocer con lujo de detalle todo lo que hacen y adónde se mueven.

Despertando esta mañana… levantándome de la cama… saliendo de casa al gimnasio… llegando al gimnasio… platicando en el gimnasio con mi comadre… y así describiendo todo el día con lujo de detalle lo que hacen, con quién están, lo que piensan, lo que opinan. No lo entiendo.

Pero si esto es muy difícil de entender, mucho más lo es el entender que haya gente leyendo y distrayendo su tiempo husmeando en la vida de los demás. Eso sí ya es simplemente inexplicable. O al menos mucho más difícil para mí de entender que alguien utilice su tiempo libre (y en ocasiones hasta el no libre), entrando a las páginas o los perfiles de otras personas a ver qué subieron o en dónde se encuentran.

Y no es que no entienda el beneficio de las redes sociales. Por supuesto que es una manera muy eficiente de comunicar y de informar a los grupos de interés lo que a ellos les compete. La Internet es el invento más importante en la historia de las comunicaciones desde que Gutenberg creara la imprenta. Finalmente, las redes sociales son al Internet lo que las revistas a la imprenta, y, como tales, están revolucionando la comunicación entre los seres humanos.

Yo en lo personal tengo de todo, Facebook, twitter, linkedin, instagram, etc., para no quedarme atrás obviamente, aunque nada de esto uso con frecuencia. En ocasiones pasan meses antes de entrar a alguna de esas cuentas, ya que sigo encontrando muy enriquecedor utilizar mi tiempo libre en tomar un libro o una revista y transportarme en la lectura, mucho más que estar viendo las fotos que otras personas suben a su perfil. Pero ese soy yo.

Siendo Latitud 21 una revista con un lector de perfil empresarial, muchos de ustedes posiblemente ya tienen hijos o personas en las que pudieran influir, y es por eso que me atrevo en esta editorial a animarlos en el uso razonable e inteligente de las redes sociales como una herramienta de comunicación que los acerque a sus seres queridos y a sus amistades, en lugar de ser utilizados por las redes sociales y absorbidos por la tecnología. Esto será el mejor ejemplo para los demás de cómo usar responsablemente estas herramientas.

Entonces, ¿por qué hay gente que sube sus fotos y anuncia todo lo que hace y adónde va, o está checando las fotos que otros suben y en dónde se encuentran, hija mía? ¿Por qué? Explícamelo como si fuera un niño de párvulo, por favor Alexia. Y mi hija me contesta… Papá, ¿qué es párvulo? Ahí está la respuesta. Ya me estoy poniendo viejo.

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