Año Nuevo, ¡vida nueva!...
- ¡Vas a empezar con la larga letanía de propósitos no nuevos, sino viejos, Pimienta!
-Te equivocas, Sal, No tengo ninguna pretensión de dejar mis grandes pasiones, es inútil, pero de lo que sí estoy seguro es que quiero proponerme nuevos manifiestos de vida. Por ejemplo, quiero tener más libertad, más desenfado, vivir para lo que venimos a este mundo: a disfrutar a plenitud, sin reglas de etiqueta ni prejuicios.
-¿A dónde quieres llegar con tu manifiesto?
-A lo que nos ha unido por casi una década, la gastronomía. Y esta experiencia gastronómica, aquí y ahora, es lo más ilustrativo.
-Sigo sin entender, Pimienta.
-Verás. Cuando vi la construcción de este espacio asumí que se trataba de un lugar sin ninguna sustanciosa aportación. Tuve el prejuicio de la ubicación, ¡y vaya sorpresa que nos hemos llevado!
-Ahora entiendo, Pimienta, supusimos que se trataba de un restaurante de cafecito y de cita rapidita.
-En efecto, y vaya que me ha dejado con los ojos cuadrados. Argen Tinto Restaurante de algún modo fue el culpable de llevarme a reflexionar que mi vida ha sido todo prejuicio en lo culinario. Es un señorón en toda la extensión de la palabra, y no importa que se ubique dentro de un gran complejo comercial, porque viéndolo desde otra perspectiva se encuentra en el ombligo de zonas residenciales y de negocios de alta escuela.
-Cierto. Pero quizá su discreción arquitectónica también tuvo mucho que ver en nuestra primera impresión.
-Sí… pero pensándolo mejor, no. Es discreta, pero bien resuelta. Contemporánea, amable y con aire citadino.
-Ni hablar, Pimienta, de su interior. Sus propietarios saben de gusto, de sobriedad, de charm… mmm.
-Otro de mis prejuicios fue su nombre. Después de fórmulas probadas restauranteras, como que todo mundo tuvo su intentona por copiar el sabor del éxito con resultados poco favorables. Y eso como que me intimidó.
-Tenés razón che…
-¡Guau! Celebro tu buen humor querida, ¡vaya manera de empezar el año nuevo¡…
-Pequeña broma que tiene su razón.
-¡¡Siempre cerebral!!
-Espera, en el sentido que tras tu observación pudiera tener repercusión, pero una vez abierto el menú yo considero que se trata de un espacio amigable con todo tipo de cocinas. Nos ha encantado ese cebiche clásico peruano de camarón, gastronomía que en los últimos años ha dado mucho de qué hablar en todos los rincones del mundo y con agradable sorpresa. Cierto, hay empanadas, mollejas, chorizo, riñoncitos, provolone, cortes, y hasta chimichurri… Pero también me sorprendió ese gazpacho, muuuy español, tan bien logrado en espesor y sabor…
-¿Y qué me dices de las papas a la francesa?
-No seas tonto, Pimienta, hablo en serio. Es una carta larga, para todos los gustos… y sin prejuicios.
-Déjame hablar de ese risotto azul, al que cambiaste los camarones por los champiñones. Qué seducción al paladar… El mejor que he comido en mi vida y sin alarde.
-Ahí hay otro punto, la hospitalidad al comensal, con todo y lo que ello implique al señor chef.
-El servicio es de primera, como la atención de sus propietarios…
-Y su cochinillo tinto a la leña, del que se presume de producción limitada…
-Me atrapó… como también sus costillas de res, la especialidad de la casa, también de producción limitada, la cual tiene 16 horas de cocción lenta, pero precisa…
-Adoro la inclusión de las guarniciones…
-Y yo, el vino por copeo, de buena cepa… ¡Pero su carta no tiene nombre! De gran equilibrio, con cosechas mexicanas, chilenas, argentinas, españolas e italianas, jóvenes y de reservas. Debo celebrar a gritos que es el primer restaurante del Caribe mexicano con extremada decencia en cuanto a precio; aquí definitivamente no aplica la regla de 2.5 ni de tres en cuanto al incremento al precio de piso, cuando mucho la regla de uno, y eso, permíteme Sal, es un gancho espectácular.
-¿Mousse de chocolate, crepa con cajeta, ate con queso o alfajores?
-Crepa y alfajores… ¿O decides seguir contaminada de tus prejuicios dietéticos?
-De ninguna forma, creo que me sumaré a tu nuevo manifiesto de vida…
-Oye, Sal, ¿checaste su espectacular cava subterránea ahora que fuiste al tocador?
-Definitivamente no pierdo ni un solo detalle; tiene capacidad para 40 personas, pero por el momento sólo se abre para eventos privados para grupos…
-Mi querida Sal, Tinto es de esos espacios en los que se puede bien celebrar los 40 años de nuestro adorado terruño… Tiene tanto que compartir, que esperemos mantengan su manifiesto por amor al arte coquinario…
-Por amor al servicio y a la hospitalidad…