Año 7 Número 82 Enero 2010

La inconsistencia de los políticos del Partido Acción Nacional en su “compromiso” con el turismo llegó a una situación de evidencia extrema en el desafortunado capítulo de la no desaparición de la Secretaría de Turismo.
La memoria política del país recuerda que después de la apertura política que orquestó don Jesús Reyes Heroles durante el sexenio de José López Portillo se creó un sinfín de comisiones en las cámaras de Senadores y Diputados, entre ellas la de Turismo.
Al lado de las grandes comisiones económicas y políticas, las de Turismo se convirtieron en algo así como comisiones de Walt Disney, y entre los presidentes de la de Diputados hay que contar al panista Rodolfo Elizondo, el todavía secretario de Turismo.
Desde entonces Acción Nacional peleó dicho espacio y el último que lo hizo con éxito fue Francisco López Mena, quien después ocupó la dirección general del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) y hoy es cónsul en Canadá.
El de López Mena fue el único caso en que la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados estuvo en manos del PAN, al mismo tiempo que el jefe del Ejecutivo había salido de esas mismas filas, como sucedió con Vicente Fox.
Cuando Felipe Calderón ganó las elecciones, el Turismo fue mencionado varias veces en su campaña y siempre con un compromiso claro, no sólo denominándolo con el viejo calificativo de “prioridad nacional” sino que el candidato prometió que éste sería el “sexenio del turismo”.
También dijo que sería el “sexenio del empleo” y ya vemos lo que ha sucedido.

Perdedores y triunfadores
Al arrancar el sexenio de Calderón, una mala señal que prácticamente ningún observador tomó en cuenta fue que la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados pasara al PRD, a través de Octavio Martínez.
Y ahora en la legislatura entrante llegó Carlos Joaquín, del PRI, quien apoyado por su partido buscó la cartera y la consiguió. Este último, por cierto, tuvo un papel activo para defender a la Sectur.
Pero además resulta que los principales estados turísticos del país, como Quintana Roo, Baja California Sur, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Nayarit, Michoacán y el Distrito Federal son gobernados por el PRI o por el PRD.
Precisamente los secretarios de Turismo de algunas de esas entidades, como Alejandro Rojas del DF, y Sara Latife Ruiz, de Quintana Roo, auspiciaron el estudio que hizo Francisco Madrid, director de la Escuela de Turismo de la Universidad Anáhuac, para demostrar por qué era importante la permanencia de la Sectur.
Al final el dictamen a través del cual el Senado rechazó la iniciativa de reformar a la Ley Orgánica de la Administración Pública, que pretendía desaparecer las tres secretarías de Estado, incluyendo la de la Reforma Agraria y la de la Función Pública, no defendió sólo al sector sino que exhibió las debilidades del proyecto.
Al final de la historia quedó claro que el compromiso con el futuro del turismo en México proviene de los empresarios y de los políticos del PRI y del PRD, pero no de los panistas.
Parece complicado, por ejemplo, que en el futuro Luis Coppola, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, panista y empresario hotelero de Los Cabos, pudiera decir que está comprometido con esta actividad, cuando apoyó abiertamente la iniciativa de Calderón.
Como también será difícil creerle al próximo candidato presidencial del PAN que su partido apoyó al turismo, con todo lo que ha pasado.
Y en términos electorales resulta que del turismo viven 2.2 millones de mexicanos directamente, y que todo paisano con un poco de sentido común sabe que se trata de una actividad en la que México tiene todo para seguir creciendo.

 

 
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