Año 5 Número 57 Diciembre 2007

La recaudación no es un fin, únicamentees un medio


Para nadie es novedad la disminución en la recaudación, motivada principalmente por la insistencia de las autoridades precisamente en incrementarla, olvidándose de que para lograrlo tienen que esti-mular la generación de riqueza; el querer lograr un efecto descuidando la causa únicamente puede dar como resultado el fracaso, el cual han venido obteniendo las autoridades fiscales.
En la exposición de motivos de la Reforma Fiscal Integral que se pretende entre en vigor en el año 2008, se expresa lite-ralmente lo anterior, en la página dos de la propia iniciativa, cuando indica: “No obstante la necesidad de dotar al gobierno de más recursos para hacer frente a los retos anteriormente señalados, el esfuerzo para proveerlos no debe recaer únicamente en sus habitantes, el incremento de recaudación no es un fin en sí mismo.....”. El mismo concepto lo encontramos en otras partes de las exposiciones de motivos de las diferentes reformas propuestas; así lo tenemos en la presentación de los cambios constitucionales cuando dice en el segundo párrafo de la hoja No. 1: “El incremento de la recaudación no es un fin en sí mismo....”.
Lo anterior coincide plenamente con mi hipótesis; sin embargo, el contenido esencial de las disposiciones fiscales que la comprenden son diametralmente contrarias a los buenos deseos de la iniciativa.
Lejos están los días en que se exigían los tributos al conquistado, hoy en día los ciudadanos contribuyen al gasto público, en el caso de México por disposición constitucional, específicamente señalado en nuestra Carta Magna en su artículo 31, fracción IV.
Nuestras autoridades al parecer no tienen clara la diferencia entre tributo y contribución. Semánticamente el significado de ambas palabras es diferente, como se señala a continuación:
Tributo: Cierta cantidad en dinero o en especie que el vasallo entregaba al señor en reconocimiento al señorío, o un estado a otro en señal de dependencia. Lo que los súbditos pagan al estado para las cargas y atenciones públicas.
Contribución: Parte de la riqueza de una persona que aporta al sostenimiento del gobierno.
Por disposición de la ley fiscal, nuestro Código Fiscal de la Federación en vigor por supuesto no contempla dentro de sus definiciones el concepto de tributo, pero en cambio sí encontramos en su contenido que las contribuciones se clasifican en: impuestos, aportaciones de seguridad social, contribuciones de mejoras y derechos, definiendo cada uno de estos conceptos.
La situación en comento ha sido ignorada por nuestras autoridades, aclarando que no me refiero a las autoridades fiscales administrativas, como es el caso del Servicio de Administración Tributaria (SAT), puesto que éstos únicamente tratan de aplicar el contenido de nuestra legislación fiscal.
En esta ocasión en concreto, el error lo comete la Secretaría de Hacienda, como dependencia del Ejecutivo encargada de efectuar las iniciativas de las leyes fiscales, y en especial al que considero que nunca ha entendido su participación en lo que debe ser su principal labor dentro de nuestro sistema de go-bierno, me refiero al Poder Legislativo.
Como conclusión a todo lo expresado, podemos decir que el camino se ha equivocado persistentemente. El incremento debe ser a las contribuciones no a los tributos; para lograrlo las autoridades tienen que estimular el incremento de la base de las contribuciones, esto es, aumentar el número de contribu-yentes y estimular a que cada día las condiciones en el país inviten a la inversión y a la generación de empleos, sólo de esta forma se podrá incrementar la recaudación de contribuciones; pretender incrementar la recaudación de tributos es arcaico y los resultados negativos, como hasta ahora.
No es novedad el afirmar que el gobierno necesita de recursos para poder enfrentar las necesidades y reclamos de nuestros compatriotas, pero difícilmente pueda contar con ellos con un crecimiento estimado de nuestro Producto Interno Bruto del 3.2% para el presente año, por debajo incluso de Haití (3.5%), de acuerdo con estudios realizados por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal), la cual prevé un crecimiento económico para América Latina en promedio del cinco por ciento.
Es claro que el crecimiento estimado de nuestra economía no podrá ser benéfico para que nuestro país tenga unas finanzas sanas, salvo que como siempre se dejen en el rezago la atención de múltiples problemas sociales que derivan en marginación, incremento de la delincuencia e inseguridad, desestimulando la inversión y consecuentemente frenando el crecimiento económico del país, y disminuyendo el pretendido incremento de la recaudación.
De igual manera se destinan recursos para paliativos en los otros sectores, como son: educación, trabajo, agricultura, entre otros, que sufren los efectos que produce una sola causa: la falta de recursos públicos que las autoridades insisten en remediar con otro efecto: la recaudación, cuando la causa es, como hemos venido afirmando, la falta de motivación al crecimiento de la economía. Sólo incrementando ésta se logrará aumentar la recaudación de contribuciones. Lo que se pretende ahora con la Reforma Fiscal es el incremento de tributos y eso ya fue superado hace siglos; pretender en este punto retornar al pasado no sólo es erróneo sino que puede ser fatal para nuestro país.

 
Cuestión de imagen

 

Es un hecho que en Cancún el entorno de los negocios ha evolucionado a una velocidad tal que ha sorprendido con la guardia baja a más de un empresario. Por fuertes que fueran sus negocios la especialización y la competitividad con la que han llegado los nuevos inversionistas a establecerse en la zona los ha puesto, en el mejor de los casos, a sufrir para mantener a flote empresas que prospe-raron al amparo de demandas para las que no había ofertas suficientes en competencia.
Como empresarias de la región y comprendiendo que Cancún no tiene más cabida para las empresas que no se renueven y actualicen profesionalmente, en Altieri iniciamos un proceso de inversión para el fortalecimiento y la competitividad de nuestro negocio. De esta forma, durante el último año hemos trabajado en un proceso de reingeniería organizacional. Como parte de este plan estratégico nos pusimos en contacto con la empresa que desarrolla en Nueva York nuestra línea exclusiva de maquillajes, a fin de consultarles las alternativas que pudieran recomendarnos, y como res- puesta nuestro proveedor para este efecto nos hizo una invitación para asistir a la Expo de Cosméticos y Empaques “HBA” que se llevó a cabo en esa ciudad el pasado mes de septiembre.
Convivir con ejecutivos de alto nivel de las más importantes marcas del mundo y participar “hombro con hombro” con representantes de marcas como Dior, Mac o Chanel fue, por decir lo menos, algo impresionante. Ver a tantos participantes negociando pedidos de decenas de miles de piezas de productos para sus ediciones especiales de temporada nos puso de manifiesto la importancia de planificar profesionalmente y trabajar con objetivos bien definidos si pretendemos competir con aquellos que dominan el mercado a partir de economías de escala y con estrategias globales de comercialización.
No cabe duda de que las grandes compañías siguen controlando los mercados en un porcentaje y con una fuerza imponentes. Tuvimos la oportunidad de conocer la línea para adolescentes de “Barbie” que está comercializando “Mac” y también constatamos la fuerza de producción de los chinos así como la calidad y las diferentes opciones que se ofrecían en los pabellones de Israel y Francia, por mencionar algunos, y si bien es claro que las estrategias comerciales y las marcas e imágenes con las que cuentan estas empresas les dan participaciones de mercado difíciles de superar, también es cierto que existen nuevos retadores que, por la necesidad de diferenciarse, ofrecen productos de excelente calidad (en ocasiones muy superior a la de las marcas más comerciales) y con opciones de distribución muy accesibles para atacar mercados de nicho y no sólo a mercados masivos.
Ejemplo de lo anterior fue un stand en el que tenían una línea de productos vanguardistas con colores y tendencias muy actuales, elaborados con ingredientes alemanes y franceses pero que se producen en Turquía. Esta empresa, que no había incursionado en América hasta ahora, mostró mucho interés por iniciar negociaciones con Al-tieri para evaluar la posibilidad de una representa-ción exclusiva y de alto impacto para su marca en México y Latinoamérica.
Con un concepto muy sencillo de materiales promocionales los turcos parecen estar “regresando” a estilos de presentación “realista” en el que sus materiales gráficos no están tan trabajados (editados) y permiten visualizar los productos, colores y texturas de una forma más natural.
Aunque sonaría artificial decir que por el hecho de que el viaje era estrictamente de negocios no lo disfrutamos (Nueva York siempre será un sitio que se disfruta por el solo hecho de visitarlo) y si bien al final del evento encontramos el empaque ideal con el que vamos a actualizar la imagen de Altieri, en esta ocasión nuestro objetivo principal fue el de continuar nuestro proceso de actualización respecto a tendencias y nuevos desarrollos con la intención de ofrecer al mercado, de un Cancún cada vez más exigente, las mejores propuestas y alternativas en calidad, variedad, accesibilidad y vanguardia.
Queremos ofrecer alternativas para que quienes se ocupan por analizar con conciencia y buscan opciones exclusivas, diferentes y de alta calidad, tengan la oportunidad de encontrar productos que cumplan sus expectativas plenamente, porque tratándose de imagen personal la satisfacción debe ser absoluta.

 

 

 

 
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