La sociedad de mujeres “U lu’umil Beh” (Tierra del Camino en lengua maya) está integrada por 10 mujeres de la comunidad de Chumpón, municipio de Felipe Carrillo Puerto, Q. Roo; todas hablan la lengua maya, algunas saben leer y escribir y pocas de ellas se expresan en español, aunque la mayoría lo entiende.
Además de ser amas de casa y cumplir con responsabilidades en diferentes actividades comunitarias: religiosas, costumbres y tradiciones, salud, educación, etc., se dedican a la producción de mermeladas de pitahaya, papaya y papaya con naranja, y en otros espacios de su tiempo libre a la elaboración de bordado tradicional en prendas de ves-tir, bolsas, manteles, camisas, figuras de aves y animales de la selva, como una alternativa para la generación de ingresos económicos que contribuyan a cubrir los gastos de la familia.
Parece ser una tarea fácil; sin embargo, ha sido gracias a un sistema de vida arraigado a sus costumbres y tradiciones, y a un proceso lleno de aprendizajes, que ha sido posible su participación en diferentes actividades en busca de opciones que conduzcan a mejorar la calidad de vida de la familia.
Desde muchos años atrás las mujeres que actualmente integran el grupo “U lu’umil Beh” han formado parte activa en diferentes proyectos comunitarios que Amigos de Sian Ka’an desarrolla permanentemente con las comunidades cercanas a la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an dentro de su programa de Conservación de Tierras.
Desde 1997, además de desarrollar otros proyectos de investigación y desarrollo Amigos centró su trabajo comunitario en el área del ejido Chunyaxché, con acciones de agricultura orgánica, bordados de prendas con fauna regional, cría de animales de traspatio, apicultura, revaloración de la medicina tradicional a base de plantas, nutrición y rescate de alimentos tradicionales, capacitación en procesos de integración grupal, organización comunitaria, asesoría permanente para proyectos de desarrollo comunitario, cursos de inglés a guías ecoturísticos, artesanías, entre otras. Asimismo ha sido vínculo con otras instituciones y organizaciones que han contribuido para fortalecer a las comunidades.
Basado en todas estas experiencias fue motivándose la creación de una actividad que permita consolidar una mejor alternativa de ingreso económico: la elaboración de mermeladas de pitahaya. Antiguamente los cultivos de pitahaya eran exclusivos de los hombres, fue aproximadamente hace cinco años cuando por interés de estas mujeres se implementó un proyecto financiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), asesorado por promotores de Amigos de Sian Ka’an, donde se establecieron 16 parcelas familiares para el cultivo de pitahaya y la ampliación de otras parcelas a cargo de las mujeres; con esta base de trabajo se sumaron esfuerzos de otras organizaciones e instituciones, y de manera conjunta se ha logrado fortalecer al grupo mediante capaci-tación, infraestructura, promoción y comercialización. Actualmente la Sociedad de Mujeres cuenta con un área de producción de mermeladas construido de concreto, con su respectiva barda perimetral, equipo de mesas, ollas y cucharas de lámina inoxidable para el manejo higiénico de los alimentos; continúan recibiendo capacitación y asesorías en áreas de mejoramiento de calidad y comercialización.
En todo este esfuerzo las mujeres han obtenido apoyos de la reserva de la Biosfera de Sian Ka’an a través de su programa de Desarrollo Rural Sustentable, la cooperativa Mots Maya, el Programa de Participación Comunitaria para la Conservación de Sian Ka’an, CDI, The Travel Foundation, la Incubadora de Negocios, la donación del equipo de cocina por parte de Xcaret y Xel-Há.
La producción de mermelada de pitahaya es algo único en la zona, de un sabor muy agradable; su elaboración depende del periodo de cosecha de los cultivos, que es de junio a noviembre de cada año; sin embargo, durante los periodos que no haya cosecha se dispondrá de mermeladas suficientes y se elaborarán de otras frutas, como papaya.
A pesar de las limitaciones de estas mujeres han logrado desarrollar muchas habilidades, que les ayuda a llevar una buena administración de sus recursos y buen control de su producción; manifiestan mucho interés por seguir apren- diendo, asisten a conferencias para mejorar sus productos y el funcionamiento de su empresa; las etiquetas y presenta-ción de las mermeladas están en trámite pero tienen mucha confianza que será un producto atractivo para el mercado. Aún falta mucho por hacer para que esta sociedad de mujeres marche por cuenta propia, sobre todo en cuestiones de capacitación, infraestructura y comercialización, pero la oportunidad de acceder al mercado le permitirá mejorar paulatinamente.