Año 4 Número 44 Noviembre 2006

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

-Me ha dado muchas vueltas por la cabeza esa llamada “reconquista española” de la que todo mundo habla en términos hoteleros, pero es curioso, Sal, que ésta no tenga nada que ver gastronómicamente hablando. Ha habido algunos intentos en estos terruños, como el Petit Madrid, en el Centro de Convenciones, con una extraordinaria barra de tapas, pinchos y alguna especialidad del día; El caballo andaluz, de Enrique Herrero allá en Plaza Las Hadas, que pese a su magnífica carta  no tuvo el éxito esperado, o El correo español, inexplicablemente abierto por tantos años pero que ha sido un rotundo fracaso, y de otros tantos como el de Juan D’Anyélica, Sergio González y el de la palapa de las fabadas en el mero centro de la ciudad, que no tuvieron tanto honor ni gloria.
-Acertada observación Pimienta, pero se te olvida La casa de la paella, también de Herrero, que es toda una delicia y que se ha afianzado entre los amantes de la cocina ibérica hasta nuestros días en la Plaza de Toros.
-Es cierto, Sal, pero a lo que me refiero es que no ha sido nada vasta la oferta culinaria ibérica como debería, desde mi humilde opinión. Aunque a últimas fechas ha comenzado a aparecer una inquietante oferta.
-Ahora comprendo a dónde vas con este rápido recorrido histórico… y carretero.
-¿Captaste?
-¿Baraka?
-Me leíste el pensamiento… Debo confesarte que tenía mis dudas cuando nos lo recomendaron, pero ambos concordamos que es uno de los más logrados intentos para seducirnos en las artes de la cocina ibérica…
-No sé si estés de acuerdo conmigo, Pimienta, pero Baraka podría contribuir a darle a Puerto Morelos una vida gastronómica formal, de la que han puesto sus cimientos propuestas tan interesantes como John Gray´s Kitchen, de nuestro querido chef John Gray, uno de los más reconocidos del mundo…
-Del que tendremos que hablar en otro momento si me lo permites Sal. El tema de hoy es Baraka Restaurante Bar Beach Club, el cual tiene todos los atributos para convertirse en todo un clásico… Su ubicación a la orilla de la playa, una vista envidiable, unas instalaciones con excepcional gusto, y lo mejor, una cocina epopéyica…
-Ahí está Elisa, quien nos agasaja con sus atenciones…
-Y también recomendaciones… Por cierto, ahora que lo dices, podríamos pedir de todo un poco, para no sacrificar ningún tipo de antojo, al fin y al cabo nuestros amigos son de buen diente.
-Buen punto, ya que la cocina de Baraka no escatima a la hora de servir; la abundancia es parte de su personalidad. Quisiera repetir si me lo permites la tortilla española, es una locura en cocción, sabor y presentación…
-Por mi parte quisiera sugerir al centro una tabla de embutidos: jamón serrano, fuet, bellavista y chorizo ibérico… al cabo somos muchos y no nos prestaríamos al desperdicio…
-Ya que lo que intentas es despertar la fascinación entre nuestros exquisitos acompañantes, ¿qué te parece un salpicón de mariscos, muy a tono con el pintoresco rincón de pescadores?
-Suena bastante bien… ¿Sabes? Me resulta fascinante el equilibrio que ha logrado Elisa en su carta de vinos. Cierto, hay españoles haciendo honor a la especialidad de la casa, pero observa: chilenos, argentinos, americanos. Quizá no sea tan vasta pero han hecho una selección atinada, y lo más excitante, a precios ra-zo-na-bles! Y lo que es más, las sugerencias por copeo, aunque escasas como es natural, increíblemente buenas. Y ya que nadie más beberá, ¿podría traerme un tinto, merlot, Santa Carolina?
-Compartamos el gazpacho, Pimienta, uno de los platillos estrellas… No sé quién esté a cargo de la cocina, pero podría jurar que se trata de un genuino cocinero andaluz.
-Nuestros invitados insisten en la paella…
-Pues démosles gusto, vaya que aquí saben hacerla, como bien dices, a la usanza tradicional, respetando recelosamente la receta de origen… Hasta me imagino las oraciones cuando ponen a fuego el rosario.
-¿Está por demás pedir las sugerencias de la pesca del día?
-No veo por qué no… Ese es uno de los atractivos de Baraka y con el que se reconcilia con los sabores lugareños para no limitar a sus comensales…
-Quizá con lo que también se tendrían que reconciliar es con el servicio…
- Permíteme hacer un paréntesis. No podemos desdeñar de ninguna forma la adorada y deliciosa atención de Elisa, es toda una dama de la anfitrionería. Y finalmente mi quisquillosa Sal, recuerda que paradójicamente ese es uno de los encantos de las pintorescas villas de pescadores, que se aparten de la rigidez, a veces escalofriante, de los feudos de las grandes ciudades.
-Me dejas…
-Sin palabras.
-Y con una buena lección.
-Por mi parte, Baraka le deja al mundo de la gastronomía de estas latitudes otra buena lección: la calidad y la exquisitez en toda la extensión de la palabra se lleva de la mano con las cuentas justas y sin ningún tipo de alardes. ¡Olé!

 
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