Entonces, cuando comprendes la letra de este tango tienes en claro que la personalidad de Cambalache es tal cual. Aquí no hay bloff; el comensal llega a disfrutar de la mesa, de los trozos de carne fuera de lo habitual. Cuando recién llegas es agradable, no te sientes estudiado u observado por los demás. Cada cual está en lo suyo... ¡Lo mismo un burro, que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón... Mezclao con Stavisky va Don Bosco y " La Mignón ", Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalache se ha mezclao la vida...
Cambalache sigue conservando su ambiente cautivador. Es muy masculino, pero ante todo latino; la decoración sigue igual de exacta y calurosa, que nos hace recordar las edificaciones de los muelles en Puerto Madero, con sus mismas mesas y sillas de madera pesada; la iluminación sigue conservando una densidad perfecta y con la música siguen transportando al comensal a los tiempos de Gardel y Piazzolla.
En Cambalache seguimos encontrando el lugar ideal para combinar a vegetarianos con sangrientos carnívoros, ya que sigue ofreciendo ensaladas buenas. La mía la tuve que regresar por exceso de sal, pero inmediatamente nuestro mesero sin recriminación alguna se encargó de cambiarla por una que era mejor. Ofrece provolone asado, pastas aceptables, así como algo de aves, pescados y mariscos.
Resulta ya familiar llegar a Cambalache y ser recibidos por su gran parrilla que funciona con diferentes tipos de leña y carbón, que impregna de sabor a verdadero asado al bife de chorizo, a los churrascos, a la arrachera, al lechón y al cordero, ¡todos estos siguen siendo suculentos!
Aún siguen presentando al comensal todos sus tipos de carnes en charola refrigerada, casi al mismo tiempo que te ofrecen el menú. Y todo su personal sigue conservando ese comportamiento de aire arrogante que tanto caracteriza a los argentinos. Pero, con mucha astucia, te reconocen al final y amistosamente te brindan una despedida cálida, cuando ya has pagado tu cuenta sin descuento para nosotros los cancunenses de toda la vida.
Una vez más la experiencia culinaria en Cambalache ha sido placentera. Su ubicación es en Plaza Forum. Acepta Amex, Master Card, Visa y efectivo. Abre todos los días del año y sus números para reservar son 883-09-02 y 883-08-97. El precio medio por persona es de $350.00 MN, si no te excedes en los vinos, que tienen precios excesivamente inflados.