En la 21 y otras latitudes Octubre

Los inconformes

Y finalmente ocurrió. Los acuerdos entre la plataforma Airbnb y autoridades en diversos destinos, entre ellos Quintana Roo -en donde se dispone de unas 12 mil propiedades en renta-, se realizan de manera acelerada. Recientemente la compañía y los gobiernos de la región del Caribe firmaron más de 10 convenios colaborativos y de recaudación. ¡Bien!

En materia de pago de impuestos, en la zona del Caribe ya hay convenios con autoridades de las Islas Vírgenes, Puerto Rico y Quintana Roo; en este último el acuerdo fue pagar al estado el impuesto al hospedaje (tres por ciento), tal como lo hace la hotelería organizada, que si bien es un avance, al menos en el Caribe mexicano el empresariado del ramo aún no está completamente conforme, ya que afirman sigue siendo una competencia desleal que los afecta directamente, tanto a ellos como a otros sectores de la economía local.

Pero, ¿por qué la inconformidad? Vayamos por partes. Primero que nada, el sector hotelero y otros empresarios siguen considerando que no están en igualdad de circunstancias, ya que el impuesto al hospedaje no es el único que pagan, hay otros como uso de suelo, licencia de funcionamiento y más, que ellos deben tributar y que no se contemplaron en el acuerdo con Airbnb.

Otra cuestión es que ya se empiezan a sentir las afectaciones por la operación de la plataforma, con una baja en el índice de ocupación hotelera, y aunque hasta ahora no es muy grande saben que esto cambiará con el paso del tiempo, según sea el posicionamiento de este modelo de hospedaje. Así es que el sentimiento de inconformidad sigue latente, por lo que seguramente esto seguirá dando mucho de qué hablar, ni duda cabe.

Renovarse o morir

Nunca es más cierta esta máxima en lo que a destinos turísticos atañe, ya que para seguir vigentes es necesario innovar, esto a través de novedosas ofertas en cuanto a productos y servicios se refiere. El Caribe mexicano es punta de lanza en cuanto a innovación de productos para el visitante, al contar con atractivos como las más hermosas playas del país, parques ecoturísticos, cenotes, zonas arqueológicas y una vasta oferta hotelera que se acerca a las 100 mil habitaciones, para todos los gustos y necesidades.

En el tema de innovaciones tenemos el anuncio del proyecto por parte de la empresa Izzzleep de construir el primer hotel cápsula en el Aeropuerto Internacional de Cancún, para lo cual se invertirán cinco millones de pesos. Tentativamente se planea ubicarlo entre las terminales 2 y 3 de la central aérea, y su construcción iniciará a principios de 2018.

Este concepto, que se originó en Japón, consiste en pequeñas cápsulas-dormitorio para una sola persona, las cuales serán de gran utilidad para los pasajeros que deben esperar mucho tiempo su conexión cuando están en tránsito en el aeropuerto. La idea es buena, siempre y cuando el huésped no padezca de claustrofobia, ¿no creen?

Otra novedad en hotelería es el concepto denominado Awakening, el cual ya empezó a desarrollarse con una inversión de 2.7 mdd en un predio de 2.8 hectáreas en la laguna Nopalitos, en donde se contará con 20 habitaciones en forma de capullos, en plena armonía con la naturaleza. El objetivo de este innovador proyecto es dar felicidad a sus huéspedes, lo que no parece difícil en un lugar de ensueño como el que se planea empiece a operar en diciembre de 2018. Lo dicho, hay que renovarse.

¿Y la magia?

De última hora nos enteramos que la cuarta Feria Nacional de Pueblos Mágicos a realizarse en Monterrey fue pospuesta hasta nuevo aviso, por respeto a los afectados por el sismo del 19 de septiembre. En dicho evento se reunirían representantes de los 111 destinos que ostentan esa certificación otorgada por la Secretaría de Turismo.

Ojalá que pronto se retome este evento, en el que se discutirán temas relacionados a la preservación de los destinos con esa denominación, que es parte del proyecto que nace a partir de 2001 como una estrategia de innovación y diversificación de la oferta turística de México. Se trata de localidades con atributos simbólicos, leyendas, historias y hechos trascendentes, es decir, un lugar único que irradia magia.

En el Caribe mexicano se cuenta con tres destinos con esa denominación: Bacalar, Isla Mujeres y Tulum, en donde pese a tener el distintivo pocas cosas han cambiado. La falta de servicios es evidente y poco tienen de mágicos. Más aún, Bacalar estuvo a punto de perder dicho nombramiento al no cumplir con los requisitos que exige la Sectur, algunos tan básicos como la limpieza del lugar, seguridad y el cuidado del medio ambiente.

También se han hecho intentos por incluir a la isla de Holbox en la lista de pueblos mágicos, lo cual no prosperó, y con toda razón. Lo que antaño fue una encantadora villa de pescadores limpia y con una belleza especial, es hoy un destino saturado de turistas –más de los que puede soportar-, con calles que son una verdadera desgracia, con ‘cráteres’ por doquier y escombros de construcciones que no ayudan en nada a la imagen de ese destino caribeño, aunado a su basurero a cielo abierto y la carencia de otros servicios básicos, como drenaje y una planta de tratamiento de aguas residuales.

Esperemos que ahora sí, pero de verdad, se tomen acuerdos para mejorar los pueblos mágicos de Quintana Roo, porque indudablemente urge un cambio radical para devolver su belleza y encanto a esos destinos.

Recurso renovable

No cabe duda que es muy cierto lo que más de un economista y los que saben de esos menesteres han dicho infinidad de veces, que México debe apostarle al turismo y no al petróleo, que dicho sea de paso es un recurso que tarde o temprano se va a agotar o dejará de ser nuestro. Eso ocurrirá más pronto de lo que pensamos, aunque el gobierno federal diga lo contrario.

En cuanto al turismo como aportador de divisas, basta ver el reporte de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que da cuenta de un crecimiento de seis por ciento, en comparación con el año anterior, en el número de viajeros internacionales (598 millones) que recibieron en conjunto todos los destinos del mundo en el primer semestre de 2017, lo que convierte a ese periodo en el mejor desde 2010.

Según la OMT el crecimiento fue mayor en Oriente Medio (+9%), Europa (+8%) y África (+8%), seguidas de Asia y el Pacífico (+6%) y las Américas (+3%).

En cuanto a la zona del Caribe, la Secretaría de Turismo (Sectur) destaca que el crecimiento en comparación con el primer semestre de 2016 fue de cuatro por ciento, en donde México tuvo una buena participación con un alza de siete por ciento, consigna.

Con respecto al Caribe mexicano, en el periodo que nos ocupa tan solo el Aeropuerto Internacional de Cancún tuvo un incremento de 11.6% en el número de pasajero, sin contar con que durante la temporada de verano  recibió 2.3 millones de turistas, nacionales y extranjeros.

Aunque hubo una actualización de la Alerta de Viaje por parte de Estados Unidos, que incluyó a esta zona, según las autoridades estatales esta no afectó la afluencia. Cierto o no, la bonanza turística es un hecho en México, aunque podría perderse si no se implementan acciones contundentes para garantizar la seguridad, tanto de visitantes como de la población.

¿Hasta cuándo?

Y sigue la mata dando. Una vez más Cancún se ve envuelto en un hecho de sangre por demás doloroso y preocupante. Lo sucedido hace algunas semanas en la Gran Plaza  enciende nuevamente las alarmas, mientras que las autoridades se empeñan en minimizar los hechos en aras de no afectar la imagen del destino.

El caso es que la inseguridad sigue creciendo en el estado, y si bien es cierto que en este hecho no hubo turistas afectados, el pánico que se registró entre los cientos de familias que disfrutaban de una tarde de sábado nos hace levantar la voz de manera enérgica para exigir acciones que realmente garanticen la seguridad tanto de turistas como de la ciudadanía.

Hace algunos meses, Enrique de la Madrid, titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), afirmó que ya estaba “aterrizando” un plan con varias instancias, para presentarlo a gobiernos estatales y municipales, con el fin de llegar a acuerdos que deriven en acciones concretas en materia de seguridad para destinos turísticos. En aquella ocasión aseveró que les llevaría de dos a tres semanas empezar a detonarlos. De eso hace ya más de tres meses, y seguimos esperando…

Es triste ver cómo Cancún se está convirtiendo en otro Acapulco; es triste ver cómo se le menciona ya en las alertas de viaje de más de un país y más triste es ver cómo las autoridades se empeñan en tratar de tapar el sol con un dedo al afirmar que no ha habido afectaciones hacia los turistas y que estos siguen viniendo en igual volumen, cuando tan solo American Airlines Vacations declaró que tras la actualización de la alerta, el boletaje hacia este destino bajó 25%. ¿Hasta cuándo se pondrán las pilas los tres niveles de gobierno para remediar esta situación? De seguir esta situación van a terminar matando a la gallina de los huevos de oro. Triste pero cierto.

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