El afán recaudatorio no es la solución

El afán recaudatorio de gobiernos estatales y municipales, ante la ya tristemente acostumbrada paupérrima situación de sus arcas, se suma a la pléyade de infortunios que hace que la tan anhelada “prioridad del turismo” siga siendo una falacia, es decir el argumento que según la lógica es válido, pero no lo es.

Administraciones van y vienen, promesas se suceden unas tras otras, pero al final el resultado es el mismo, los gobiernos dicen estar pobres, estar quebrados, aludiendo siempre a los antecesores, y al parecer la falta de recursos les da la justificación suficiente para no poder acometer sus tareas y compromisos con eficacia y mientras tanto los ciudadanos tenemos que escuchar una y otra vez la misma vieja cantaleta: “no hay recursos, nos han saqueado, hacemos nuestro mejor esfuerzo”, y al mismo tiempo los impuestos y tributaciones de todo tipo continúan aparejados de auditorías, revisiones y por supuesto obstáculos, todos o casi todos con afanes recaudatorios, ante la siempre triste y paupérrima situación de nuestras administraciones de gobierno.

Entre la gama de barreras administrativas está la famosa y nunca bien ponderada licencia de funcionamiento, que es casi como el trámite absurdo de tener que gestionar placas nuevas para el automóvil cada vez que a un nuevo gobierno se le antoja, porque, claro, significa recaudación.

Hemos dicho reiteradamente que ese trámite es absurdo, burocrático, ilógico y costoso, por decir lo menos. ¿Cómo es posible que una empresa tenga que cumplimentar el enfadoso expediente año con año y llevar cientos de copias de tantos y tantos documentos una y otra vez cuando en teoría, y hoy más que nunca gracias a la tecnología, en los gobiernos municipal y estatal tienen un expediente completo de cada empresa?… No lo puedo entender… que alguien me explique…

La licencia de funcionamiento debería ser única, para empezar, no tiene por qué haber una estatal y una municipal, y debería tener además una vigencia de por lo menos cinco años, si no es que diez; las empresas son las mismas, sus razones sociales también y sus domicilios si acaso cambian solo deberían ser notificados por Internet.

El trámite, por otra parte, debería ser hoy en día On Line. ¿Se entiende el concepto, verdad?… por Internet, y deberían bastar unos minutos para conseguirlo y con ello promover un enorme ahorro de horas hombre al tiempo que se evita burocracia y corrupción.

En el ámbito de las agencias de viajes se pretende desde años, en Quintana Roo por lo menos, solicitar licencias de funcionamiento por cada una de las llamadas Mesas de Hospitalidad que existen en los hoteles para poder atender y dar servicio a los turistas que nos visitan.

Estas mesas son espacios públicos concedidos por los hoteles, a solicitud desde hace 40 años de los mismos mayoristas generadores de nuestro tráfico y flujo turístico, por lo que no existe un contrato de por medio ni se paga renta alguna, pero sin ellas no sería posible la atención diaria a los turistas que demandan información acerca de qué ver y hacer en el destino, por lo que es ilógico, absurdo e inaceptable la exigencia de una licencia de funcionamiento, cuando además la agencia de viajes en turno ya cuenta con una licencia en su oficina matriz; el hotel ya cuenta también con una licencia correspondiente y se trata además de un espacio abierto de atención y servicio.

Me pregunto si les exigen licencia de funcionamiento a los doctores cuando hacen visitas a domicilio, o a los tan necesitados plomeros o electricistas que van y hacen la talacha a domicilio ¿?…  Lo que ocurre es que a las agencias de viajes los munícipes las tienen a “tiro de piedra”, bien ubicadas, y resulta fácil fiscalizarlas, es como ir a cazar al zoológico, vamos…

Eso no es más que una barrera adicional para la cosa turística que se suma a la gama de obstáculos que impiden el desarrollo de la competitividad para el turismo en México; claro que la intención de los promotores de dichas prácticas tiene un solo objetivo, y este es pura y llanamente de recaudación.  No hay propósitos de control, ni de auditoría, ni mucho menos de estadística para el turismo, claro que no, el único propósito es recaudatorio, tal como lo son las tristemente célebres reformas fiscales que han resultado un fiasco para la competitividad.

El Turismo será una prioridad en este país solo cuando verdaderamente se derriben todos los obstáculos y barreras que hay para su adecuada gestión, que son cientos. La licencia de funcionamiento y sus requisitos es uno de tantos…

Hasta la próxima.

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