Año 1 Número 9 Diciembre 2003
 

* Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico. .

No se equivocan en elegir al arte de la gastronomía como un vehículo de proyección de un destino; se trata de cultura, de tradiciones, de crisoles. Y hacia esa dirección suponemos estuvo orientado el 2° Festival Gastronómico del Caribe Mexicano, que organizaron del 1 al 15 de noviembre tanto Sedetur como la Canirac y el Gobierno del Estado de Quintana Roo, en conjunto con agrupaciones de la Riviera Maya e Isla Mujeres y empresas como Mexicana de Aviación, Mayan Palace, Z Gas y Telmex.

El objetivo principal (según la misma Sedetur) fue posesionar a Cancún como un destino turístico de "alto nivel", convertir este festival culinario en una tradición internacional, incrementar la ocupación hotelera en esta temporada y atraer en este mes al turismo de "alto poder adquisitivo".

La inauguración se realizó en los jardines del hotel Villas Tacul, y al igual que en otras ocasiones toda la "gente bonita" de Cancún se dio cita para degustar de manera gratuita de los canapés, bocadillos y vinos que ofrecieron los ¡pocos restaurantes participantes! Por supuesto todo esto acompañado de tres tremendas tormentas que todos los presentes tuvieron que sortear por la falta de precaución en la instalación de toldos o carpas que bien podrían haber resguardado a los invitados y a las delicias culinarias que se sirvieron, y que al final quedaron humedecidas ante el ignorado aviso inminente del dios Chac.

El segundo día el Concurso de Paella pasó sin pena ni gloria; se sabe que la participación fue minoritaria.

La Fiesta del Vino se realizó en el hotel Fiesta Americana Coral Beach, ahí nos encontramos con profesionales de la hotelería en su mayoría, pero de ¡fiesta! en verdad no la hubo como tal... La participación fue muy pobre y la degustación de vinos lo único que corroboró fue la poca disciplina y respeto que demostraron los participantes sobre uno de los alimentos más importantes de la humanidad. ¡Sííí, dije alimentos!, porque el vino, damas y caballeros, no sólo nos sirve como fuente de placer sino que es uno de los alimentos que contiene tanta infinidad de variantes nutritivas que supera con creces la oferta de todos los demás productos agrícolas elaborados, incluyendo el queso y el pan. En esta supuesta Fiesta del Vino se olvidaron de organizar catas de vino dirigidas, para que los participantes pudieran apreciar y descubrir sorbo a sorbo la personalidad de los vinos, la composición de las variedades de uvas, el buqué, el sabor, el color...

 

Créeme, Sal, en verdad hizo falta la presencia y la dirección de un verdadero enólogo que nos hubiera brindado la oportunidad de aprender incluso a sostener y observar la copa... Y es que esta "fiesta" fue ante todo una exhibición de algunas empresas que aprovecharon la ocasión para promocionar sus productos.

Por otro lado, es importante señalar la desigualdad que existe entre un restaurante que cuenta con el respaldo de un corporativo hotelero para brindar mayores resultados, mientras que el independiente sólo lo puede hacer con sus propios recursos económicos; así es como entenderemos que los pocos restaurantes participantes que invitaron a algún chef de renombre y elaboraron menús para este evento gastronómico tuvieron como respuesta a su esfuerzo y creatividad un resultado casi nulo. Ni la cobertura de prensa (pagada), ni la respuesta de los turistas, ni la de los locales fue buena.

En breve y para acabar pronto, ¿a quién nos encontramos en la Fiesta del Vino, del Puro, del Tequila?, pues a los mismos funcionarios burocráticos, políticos, periodistas pagados (los mismos que encontramos en los restaurantes como invitados) y, por supuesto, a más de un colgado pariente de algún empleado de hotel o restaurante...

Pedimos disculpas a aquellos restaurantes y chefs por no poder dedicarles más espacio en este artículo, pero agradecemos infinitamente el esfuerzo realizado y casi ignorado en este Festival Gastronómico.

-Estás en lo correcto, Pimienta, ya que se nos quedan muchísimos comentarios en el tintero... ¡Preguntas sin respuestas!.. ¿A quién beneficia este Festival Gastronómico del Caribe Mexicano? ¿Al destino? ¿A los restaurantes? ¿A los hoteles? ¿A los políticos? ¿A los chefs, ¡jóvenes valores del arte de crear y elaborar comida!? Quizá a los que conforman el comité organizador de este evento internacional... Es demasiado pretencioso pensar que con tanta mediocridad y desorganización puedan convertir sólo en un mes al año a Cancún en un destino turístico de "alto nivel y poder adquisitivo". Como si se tratara sólo de sobrevivir por el mes de noviembre de cada año.

Al igual que otros festivales (el de jazz, el cinematográfico, cultural caribeño), este Festival Gastronómico puede tener el mismo final, si no se tiene claro que para lograr los objetivos deseados necesitarán heredarlo a expertos en gastronomía, en enología, a organizaciones con amplia experiencia en crear festivales de esta naturaleza y envergadura.

 
 


 

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