Año 1 Número 9 Diciembre 2003


David Cobar

La participación de mercado del centro, en afluencia de turistas, según cifras que proporciona Marketing Consultants, demuestra que ha caído de 25% a 7.5% en la última década

Escribo sobre el centro de Cancún (entendiendo por él, la avenida Tulum, unas cuantas manzanas aledañas y el parque de Las Palapas), porque considero que es uno de los focos rojos que muestra nuestro entorno, suplicando atención debido a su triste estado de deterioro y de lamentable olvido.

El centro de Cancún, desde el inicio y hasta hace unos años, fue uno de los principales atractivos de este destino turístico.

Su vocación de comercio detallista, con oferta de alimentos y bebidas y entretenimiento, era suficiente para atraer a un porcentaje importante de turistas a pasear por la zona y dejar a su paso parte de su derrama económica.

La participación de mercado del centro, en afluencia de turistas, según cifras que proporciona Marketing Consultants, demuestra que ha caído de 25% a 7.5% en los últimos 10 años. Y peor aún, aunque sin medición alguna, me atrevo a asegurar que antes del año 92, tal vez retrocediendo hasta el año 85, la participación sería superior al 60%.

Acepto que hay factores, como que hoy existen más atractivos turísticos o que la dinámica de movilidad ha cambiado, o también que para mejorarlo y promoverlo existen esfuerzos realizados de manera independiente por unos y por otros. Sin embargo, para revertir una caída así de pronunciada se requiere de mucho más que una buena labor de promoción.

Mercadotecnia es una mezcla de acciones que sirven para hacer llegar un producto, la oferta, a un mercado que lo demanda.

 

No se puede promover un producto cuando éste se encuentra moribundo, cuando éste es nulo o representa un híbrido que nadie entiende. El centro de Cancún para ser reactivado requiere, primero, SER producto otra vez. Para SER producto se requiere primero de voluntad, luego de mercadotecnia y por último de inversión. Una vez teniendo un producto, con un posicionamiento definido, esto es, un producto que ofrece beneficios que cualquiera percibe con claridad, entonces podremos pensar en promoverlo hacia un mercado que se beneficie de él.

Las zonas centro de muchas ciudades del mundo pasan por momentos similares, en que necesitan ser rescatadas de múltiples fenómenos que las deterioran y las orillan al olvido, y en algunas ocasiones al desastre, como por poco le sucede al Centro Histórico de la Ciudad de México antes de ser rescatado por la voluntad de uno de los hombres más ricos de América Latina, Carlos Slim.

En el párrafo anterior anoté que el primer factor que se requiere para lograr dar el primer paso es la voluntad. Algo me asegura que es un ingrediente no muy abundante estos días y por esta Latitud 21. Yo creo que el protagonismo en unos casos, el antagonismo en otros y la costumbre al éxito en otros más han ocasionado que la voluntad colectiva sea tan difícil de lograr en Cancún.

Esta colaboración busca despertar, en por lo menos un despistado que lea este artículo, un aire de voluntad para la renovación, para que luego entonces, "por arte de Marketing", este moribundo proyecto reencuentre su camino de éxito.
 
 


 

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