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1 Número 9 Diciembre 2003 |
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El golf
Drive Seguro
Existen cuatro grandes torneos cada año, lo que se conoce como Grand Slam: El Abierto Británico, el US Open, el Mastery y el US PGA. Representantes de estos importantes circuitos hoy tienen una cita en Cancún: el Abierto Mexicano de Golf
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Aun cuando algunos historiadores sostienen que el golf se originó en los Países Bajos (la palabra holandesa kolf significa 'palo'), ha quedado bien establecido que el golf, tal como lo conocemos hoy, fue inventado por los escoceses entre los siglos XIV y XV
Las reglas del golf se fijaron por escrito hasta 1744, elaboradas por los Caballeros Golfistas de Leith. En 1897 el Royal & Ancient Club de St. Andrews elaboró una serie de normas comunes a todos los clubes
Historia del Abierto Mexicano de Golf
Hace 90 años un grupo de socios del Club de Golf Chapultepec, entre ellos Alfredo Medina, Manuel Macías y Augusto Elías, se lanzaron a la aventura de organizar un torneo con la participación de profesionales que prestaban sus servicios en los Clubes Nacionales. Pensaron llamarlo Torneo Guadalupano por el plan de efectuarlo en diciembre simplemente nombrándolo "Torneo Medal Play", que ofrecía una bolsa de 10 mil pesos.
El profesional Al Espinosa se había retirado del golf de competencia y prestaba sus servicios en el elegante México City Country Club. Retornó a la actividad ganando el torneo por cuatro años consecutivos, donde el inolvidable Percy Clifford también sobresalió a nivel amateur. El éxito innegable del certamen se le debe a la Asociación Mexicana de Golf, máximo organismo de este deporte, que en 1949 consideró la oportunidad de aprovechar el evento para llevarlo a un nivel más alto e invitar a destacadas figuras de Estados Unidos. Así fue como se presentaron Lee Worsham, el popular "Porky" Oliver y el gran favorito y figura mundial Sam Snead. Sin embargo, Tony Olguín, quien trabajaba en el Guadalajara Country Club, lo venció en un recorrido de 54 hoyos y retuvo el título con esfuerzo al siguiente año, llevando una gran lucha con el mexicano Tony Pedroza.
Desde la primera edición de 1944 en el Club de Golf Chapultepec, hasta la del Club de Golf La Hacienda en 2002, hemos presenciado increíbles actuaciones, como las del campeón Al Espinoza, Bob Lohr en 1990, Jay Haas en 1991, Tom Sieckmann en 1992, Fred Funk en 1993 y la increíble demostración del campeón Eduardo "Gato" Romero hace tres años, en el Club de Golf México, quien ofreciendo excelente calidad de golf y sobreponiéndose a dolores estomacales durante la última ronda supo mantener la ventaja para obtener el título de campeón del Abierto Mexicano.
Reanudación del Abierto Mexicano. En 1981, Ben Crenshaw, con su triunfo en el Club de Golf Chapultepec, cerró la reconocida primera era del Abierto Mexicano. Durante nueve años se suspendieron las actividades del Abierto. Sus aficionados anhelaban presenciar las hazañas de las figuras mundiales, y fue así como la Federación Mexicana de Golf y sus directivos se concienciaron de la necesidad de organizar un magno evento. En 1990 se decidieron por crear un programa ambicioso con la intervención de ganadores de la gira PGA.
Ganadores: Al Espinosa se adjudicó el título del primer Torneo Abierto Mexicano en el año 1944, y en 1947 repite la hazaña compitiendo con los mejores amateurs. En 1948 no se realizó el torneo, pese al éxito obtenido. En 1949 los directivos de la Asociación Mexicana de Golf, A.C., presidida por Antonio Correa, decidieron proseguir con la organización del torneo. Fue así que organizaron el V Torneo Abierto Mexicano de Golf en el Club de Golf Chapultepec, siendo campeón Tony Olguín.
En 1950 el torneo se realizó en el mismo campo, siendo nuevamente campeón Tony Olguín. La PGA Tour no permitió la participación de sus jugadores en el Torneo Abierto Mexicano de 1951, no obstante Jimmy Demaret, Vic Ghezzi y Al Besselink jugaron en el torneo, exponiéndose a sufrir severas sanciones. El campeón en este año fue el argentino Roberto de Vicenzo, quien implantó récord de 65 golpes; el campeón amateur fue el panameño Mc. Murray.
En el año 1952 el torneo se jugó en el Club Campestre de la Ciudad de México y el título fue para el sudafricano Bobby Locke; Carlos Belmont se coronó campeón amateur. En este año el torneo ya había alcanzado notoriedad mundial. En el año 1953 Roberto de Vicenzo vuelve a coronarse campeón en el Club de Golf Chapultepec. En 1954 el título fue para el norteamericano Johnny Palmer y Percy Clifford fue el campeón amateur. En 1955 el Torneo regresa al Club de Golf Chapultepec para que Roberto de Vicenzo conquistara por tercera vez el título del Abierto Mexicano de Golf. En el año de 1956 el campeonato fue para Billy Maxwell quien hasta la fecha tiene el recorrido más bajo con -24 golpes haciendo un score de 264 y el par de campo era 288. Para el año 1957 el campeonato fue para Bob Rosburg. En 1958 Antonio Cerda se coronó campeón después de lograr un hole in one en su recorrido final.
En 1959 el español Angel Miguel y en 1960 Howie Jonson. Para el año 1961 la promoción del golf tuvo fuerte impulso con la apertura de los clubes La Hacienda y Bellavista, el campeón fue Tony Lema. En 1962 defendió su corona con éxito, quien implantó récord de campo con 64 golpes. En 1963 Al Balwing es campeón con 279 golpes en el mismo club que el año anterior. En 1964 el distinguido jugador de la PGA Tour Art Wall fue el triunfador en el Club de Golf México. Es en el año de 1966 cuando el Torneo Abierto Mexicano sale por primera vez del Valle de México, siendo el Club Campestre Monterrey quien brindó sus instalaciones para ser sede de tan magno evento. El título fue para Bill McCallister.
De 1967 a 1969 se suspendió el Torneo Abierto Mexicano, reanudándose la celebración en 1970 y siendo campeón Ernesto Pérez Acosta, primer mexicano en ganar este evento. Para el Abierto de 1971 celebrado en el Club de Golf México se conformó un gran field, protagonizado por Lee Treviño quien en ese entonces había conquistado los cetros del US Open y British Open. Sin embargo, el campeón fue el hispano Angel Gallardo. En 1972 no se realizó el torneo. En 1973 el cetro es para Lee Treviño; en 1974 perdió la corona con el norteamericano Ed Byman en el Club de Golf Chapultepec asegurándole que solamente se la prestaba. Al siguiente año (1975) cumplió su promesa ganando el evento. Por segunda ocasión Ernesto Pérez Acosta se corona campeón del Abierto en 1976 que se jugó en el Club de Golf Chiluca. En el año 1977 se repite la sede del Abierto en el Club Campestre Chiluca, haciéndose merecedor del título el experimentado Billy Casper.
Nuevamente se suspende en 1978 y 1979, reanudándose en 1980 y siendo campeón David Graham, que en ese mismo año ganó la Copa México compitiendo con Jack Nicklaus, Lee Treviño, Dan January, Antonio Cerda, entre otros. Ben Crenshaw se posesionó del título del Abierto Mexicano en 1981, en su regreso al campo del Club de Golf Chapultepec.
Con el incansable esfuerzo de la Federación Mexicana de Golf, presidida por Francisco Tello de Meneses, ésta organizó las ediciones de 1982 y 1983 en el Campestre de Tijuana. Los campeones fueron Tommy Armour III y el canadiense Dany Mijovic.
Después de siete años de haber salido del área metropolitana, en 1990 la Federación Mexicana de Golf, bajo la presidencia de Francisco Lavat Romo, celebró el 34 Torneo Abierto Mexicano de Golf con bolsa a repartir de 600 mil dólares, con sede en el Club de Golf La Hacienda. En 1990 el campeón fue el norteamericano Bob Lohr, y el campeón amateur fue Alejandro Muñoz.
El inicio de las transmisiones por televisión a nivel mundial significó otro de los grandes logros del evento que nos ocupa, porque llevó nuestra imagen al mundo. En 1991 el Abierto Mexicano fue ganado por Jay Hass. En 1992 se coronó campeón Tom Sieckmann; el campeón amateur fue Federico Ortiz. El norteamericano Fred Funk ganó en 1993 el 37 Abierto Mexicano de Golf que se jugó en el Club de Golf la Hacienda.
En 1994 el líder de ganancias de PGA Nike Tour, Chris Perry, se coronó campeón en el Club de Golf México, superando por un golpe la marca establecida por el hispano Angel Gallardo en 1971. El jugador local Raúl Flores Gómez se adjudicó el título amateur. John Cook alcanzó el codiciado cetro en el evento de 1995, alternando constantemente el liderato con Bob Tway; el amateur regiomontano Viviano Villarreal logró coronarse campeón amateur. En el año 1996 Stewart Cink, también salido del Nike Tour, con 272 golpes implantó nueva marca de los torneos desarrollados en el campo del Club de Golf México.
En 1997 la Federación Mexicana de Golf, bajo la presidencia de Alejandro Vega González, logró realizar el General Motors Abierto Mexicano de Golf, con lo que el field de jugadores cambió radicalmente. En ese mismo año Frank Nobilo conquistó el cetro siendo sin duda un gran torneo de golf. El profesional argentino Eduardo Romero ganó el General Motors Abierto Mexicano de Golf 1998, el joven español Sergio García, ahora ya profesional, fue el campeón amateur. Para 1999 el torneo se llamó Cadillac Abierto Mexicano, siendo campeón el norteamericano Stewart Cink. En la categoría amateur el campeón fue el estadounidense Hunter Haas.
Para el 2000 Esteban Toledo es el segundo mexicano en ganar el Abierto Mexicano de Golf, donde desde 1976 no se registraba el triunfo local. El campeón amateur fue Manuel Merizalde, de Colombia. En el año 2001 no se realizó el Abierto, sino hasta abril de 2002. El campeón fue el argentino, nacionalizado mexicano, Pablo Fernández, y se celebró en el campo del Club de Golf La Hacienda. El campeón Amateur fue el colombiano Camilo Villegas. (Fuente: Federación Mexicana de Golf)
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Historia del PGA Championship
(Los grandes momentos del Grand Slam norteamericano)
Sistema de match play.
El 17 de enero de 1916 tuvo lugar una reunión en la que se creó la Asociación de Golfistas Profesionales de América. En ella, 34 de esos golfistas se unieron al legendario Walter Hagen para establecer los cimientos de lo que hoy en día es la mayor organización deportiva del mundo. Fue allí donde se concibió la idea de crear un campeonato nacional, que se llevaría a cabo mediante el sistema match play. El magnate Rodman Wanamaker sería el encargado de aportar un trofeo al ganador, además de ofrecer dos mil 580 dólares para que se llevara a cabo el evento.
El primer PGA Championship se disputó en 1916 en el Siwanoy Country Club, en Bronxville (Nueva York), aunque ya desde hacía cinco años se venía reclamando este torneo. El inglés Jim Barnes se llevó la primera edición, pero el torneo tuvo que interrumpirse debido a la Primera Guerra Mundial.
Ya en 1919, Barnes regresó con victoria al ganar también la segunda edición del PGA. El bautismo de Byron Nelson como uno de los grandes del PGA comenzó en 1939, cuando perdió por un solo golpe ante Henry Picard. "Lord Byron" llegó a la final en cuatro de las siguientes cinco ediciones y grabó su nombre en el Wanamaker Trophy dos veces, ganando en 1940 y 1945.
Debido a la Segunda Guerra Mundial, el torneo tuvo que suspenderse en 1943, pero tras la reanudación vio pasar a grandes campeones como Ben Hogan, Sam Snead, Chick Harbert.
Nueva modalidad. En 1958, el PGA Championship cambió su formato de match play al que conocemos hoy en día. En 1963, Jack Nicklaus ganó el primero de sus cinco PGA. En 1980 empataría con Walter Hagen como los jugadores con más victorias en el torneo de la historia.
En 1999, un chico de 23 años llamado Tiger Woods se convirtió en el quinto jugador más joven en ganar el torneo tras vencer por un golpe a otro jugador de sólo 19 años. Era Sergio García, y tal duelo tuvo lugar en el Medinah Country Club. Un año más tarde Tiger repetiría victoria, aunque esta vez en el Valhalla Golf Club.
Con el paso del tiempo, el PGA se ha convertido en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
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Historia del British Open
(Los grandes momentos del Grand Slam más antiguo)
El primer British Open se jugó al mejor de tres rondas en el campo de Prestwick (Escocia) el 17 de octubre de 1860. Earl de Eglinton y el coronel James Fairlie impulsaron la creación del torneo y contribuyeron, junto a los miembros del campo, a la adquisición de un cordel plateado de cuero rojo que llevaría aquel participante capaz de llevarse el Abierto en tres ocasiones.
En la primera edición, la organización invitó a los clubes de golf más importantes a que enviaran a tres de sus mejores jugadores al torneo. Sin embargo, sólo participaron ocho hombres. Willie Park se impuso a Tom Morris y se convirtió en el primer ganador del British Open. Habrá que esperar hasta 1873 para que el ganador reciba una compensación económica por su triunfo. Willie Park, vencedor ese mismo año, recibiría 10 libras.
Aunque el siguiente año el campeonato estaba "abierto a cualquier jugador", el número de participantes sólo ascendió a 12, y esta vez cayó en manos de Tom Morris, subcampeón en 1860. Antes de 1872, él y su hijo ganarían cuatro veces cada uno el British.
El éxito creciente del torneo atrajo al Royal and Ancient Golf Club y a la Compañía de Golfistas de Edimburgo en 1871. Fue el momento de realizar los primeros cambios, ya que se sustituyó el prestigioso cordel de cuero rojo por una jarra de plata. En 1927 el comité del torneo decide que el ganador del British Open conserve un duplicado del trofeo en lugar de llevarse el original, que quedaría en posesión de los dos organismos. El trofeo se devuelve cada año.
El primer campo no escocés que albergó el Abierto fue el Real Club de Liverpool de Hoylake en Cheshire, en 1897. El final de siglo trajo consigo la apertura del torneo a otros campos ingleses, la mejora progresiva en la competición y también de la cuantía de los premios, para ser considerado a los pocos años como el torneo más importante del mundo.
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El Olympia Fields, casi 90 años de historia
(Lo más destacado en el U.S Open de golf)
Fundado en 1915, sigue siendo uno de los mejores centros de golf del mundo, combinando el sabor de lo añejo con las modernas tecnologías.
El Olympia Fields Country Club fue fundado en 1915 por un grupo de inversores encabezado por Charles Beach, un eminente empresario de Chicago. Para 1925, el club disponía ya de cuatro campos de golf, con el horizonte puesto en la construcción de un quinto. Tom Bendelow fue el diseñador del primero de los campos, y junto a William Waltson dio origen al segundo. El tercero fue obra de Watson en solitario, y Willie Park Jr., campeón del Open Británico, uno de los mejores pateadores de su generación y el primer hombre que incorporó estrías en los hierros, diseñó el cuarto campo.
Ese campo número cuatro llegó a ser en poco tiempo reconocido como uno de los mejores del mundo, y hoy en día se mantiene entre los 30 mejores según el ranking de la revista Golf Digest.
En 1945, el club tuvo que afrontar serias dificultades económicas causadas por la II Guerra Mundial, pero la institución no desapareció gracias a la acción de algunos socios importantes. No obstante, el club se vio obligado a vender la mitad de su patrimonio para subsistir. Por ello, algunos hoyos de los tres primeros campos tuvieron que combinarse entre sí para confeccionar el actual Campo Sur, una joya por derecho propio, y hoy en día considerado el séptimo mejor campo de golf del estado de Illinois. Por su parte, el campo número cuatro se renombró como Campo Norte, y desde entonces ha sido escenario de numerosos torneos de prestigio.
El Olympia Fields es asimismo famoso por su inmensa sede social. Su construcción comenzó en 1923 y terminó en 1925, con un coste gigantesco para la época: 1,3 millones de dólares. A lo largo de su existencia, el Olympia Fields ha sido como un hogar para los grandes campeones de golf. En 1928, el Olympia Fields Country Club organizó el U.S. Open, en el que el socio profesional Johnny Farrell derrotó a Bobby Jones en un playoff. De la misma forma, el club ha sido también escenario de dos torneos de la PGA. Antes de la II Guerra Mundial, el Western Open, considerado entonces como uno de los grandes campeonatos, se había celebrado cinco veces en el Olympia
Los ojos del golf mundial volvieron a fijarse de nuevo en el Olympia Fields Country Club en el mes de junio, como escenario de la edición número 103 del U.S. Open. Los mejores jugadores del mundo desplegaron sus habilidades en un campo que ofrece "tradición con una cara de modernidad". Muchos de los hoyos del Campo Norte no han cambiado desde el diseño original de Willie Park, Jr. El campo es más largo, y los bunkers son más profundos, y con mayores caídas, debido al aumento del nivel de juego y de las posibilidades tecnológicas. Pese a todo, el Olympia Fields Country Club mantiene todavía el aspecto y el sabor de un campo de golf de los años veinte. (Fuente: Olympia Fields Country Club)
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La historia del Masters:
un campo de magnolias
El Masters de Augusta nació en 1934, cuando Bob Jones y Clifford Roberts decidieron crear este evento anual en la ciudad de Georgia. La decisión final se tomó en una reunión que tuvo lugar en Nueva York. Bob Jones había diseñado el campo de juego en Augusta, Georgia, junto con el Dr. Alister Mackenzie en los años 20. Tenía la idea de invitar a los principales jugadores del mundo a competir en ese campo cada año.
El campo de Augusta empezó siendo una plantación de magnolias hasta que en 1857 lo compró el barón belga Louis Mathieu Edouard Berckmans, horticultor por hobbie. Junto a su hijo formó una sociedad para importar árboles y plantas de varios países. Un amigo común de Bob Jones y Clifford Roberts, Thomas Barret Jr., les recomendó esta propiedad para la construcción de su gran sueño, una vez que el negocio había decaído. Jones, al ver el terreno, decidió que era perfecto para construir un campo de golf. Decidieron que fuera un campo de socios bajo el nombre de Augusta National. El campo empezó a construirse en 1931 y se abrió en 1932 a un número reducido de socios.
Pensando en el nombre. Roberts propuso que el nuevo torneo se llamara 'Masters Tournament' (Torneo de Maestros), pero Bob Jones pensó que sonaría demasiado presuntuoso, por lo que se llamó Augusta National Invitation Tournament, hasta que cinco años después adoptó su nombre actual de Masters de Augusta (1939).
Durante los días previos a la inauguración se tomaron muchas más decisiones, algunas de las cuales han llegado hasta hoy. Por ejemplo, se decidió que el Torneo duraría cuatro días, jugándose cada día 18 hoyos en lugar de los 36 que se venían disputando en el tercer día los demás campeonatos. Se eliminaron las rondas de clasificación y se denegó el permiso de entrada a la zona de juego de cualquiera que no fuera el jugador y el caddie.
El primer torneo se inició el 22 de marzo de 1934 y el primer 'Maestro' que se llevó el trofeo fue Horton Smith. Hasta 1940 no se decidió que el Masters se jugaría siempre la primera semana de abril de cada año.
Smith volvió a ganar el torneo dos años más tarde y en el medio Gene Sarazen ganó por primera y única vez haciendo doble eagle con su segundo tiro en el par 5 del hoyo 15, uno de los tiros más famosos que se hayan jugado en un campo de golf.
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| Golf, ¿deporte olímpico?
Mayra Moro-Coco El golf no necesita de las Olimpiadas para medir su fuerzas, pues sus resultados se reconocen competición tras competición y no una vez cada cuatro años. Que el golf deba ser considerado un deporte olímpico o no es cuestión de opiniones. Lo cierto es que existe un grupo llamado World Amateur Golf Council que está reconocido por el Comité Olímpico Internacional como una federación de golf que pretende que este deporte se considere olímpico, como la esgrima, el levantamiento de pesas o las carreras de piraguas, de lo que sólo nos acordamos cuando se celebran eventos de esta magnitud. Y es que el golf no necesita a las Olimpiadas para medir sus fuerzas. Este deporte realiza constantemente grandes torneos en los que los mejores jugadores del mundo tienen la posibilidad de enfrentarse cara a cara, cuerpo a cuerpo y arrastrar a millones de espectadores de todo el mundo que siguen fervientemente los golpes de sus estrellas. Un ejemplo es la Ryder Cup que cada dos años enfrenta a los doce mejores de Europa contra los mejores de América. O la President Cup, que se disputa en los años posteriores a la Ryder y que reúne en el campo a las grandes figuras de América contra los grandes del resto del mundo. La Solheim Cup es la versión femenina de la Ryder Cup, donde las jugadoras demuestran que el golf también es cosa de mujeres. La inclusión del golf en unas Olimpiadas tendría un problema añadido, quién debe jugar o qué criterio se usaría para elegir a los mejores. Esto provocaría un conflicto mayor que el que ha generado el sistema de elección de jugadores para el equipo europeo de la Ryder Cup. ¿Tendrían que ir Tiger Woods, David Duval y Phil Mickelson? ¿ O tal vez jugadores de otros tours menos conocidos? ¿Jugadores amateurs quizás? ¿Y qué hay de las mujeres? ¿Tendrían que participar en las Olimpiadas Julie Inkster, Meg Mallon o Dottie Pepper, o nuevas federadas? Seguramente todos estos interrogantes se saldarían con conflictos que enturbiarían el deporte y perjudicarían su nombre. En una ocasión el golf fue un deporte Olímpico, en 1900. El siglo comenzó con la participación y victoria de una mujer, la desconocida Margaret Abbott, que batió a varias mujeres, su madre incluida, para hacerse con el título en Compiegne, cerca de París. Esta mujer murió en 1995 en el más completo anonimato, sin haberle sido reconocida esa parte de historia que había quedado en la oscuridad. Gracias a una profesora de la universidad de Florida ahora sabemos cómo el golf conoció momentos gloriosos en unas Olimpiadas. La segunda vez que esto sucedía fue en 1904. En aquella ocasión fue el canadiense George Lyon quien alcanzó una gran victoria. Esos mismos triunfos podrían haber ocurrido en 1996 en los juegos Olímpicos de Atlanta. En 1992 uno de los responsables de la organización anunció en conferencia de prensa que las instalaciones de Augusta National Club podrían acoger los campeonatos de golf en las Olimpiadas. Todo quedó en agua de borrajas ya que el COI decidió no incluir el golf en su lista oficial de deportes. Las razones aún se están esperando. Al final, que el golf deba ser considerado deporte olímpico o no es algo que depende del criterio de cada uno. Lo que cuenta después de todo es que el trabajo de los golfistas y sus resultados se perciben y se reconocen semana tras semana, competición tras competición y no una vez cada cuatro años. |
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Tal vez en los Juegos de 2008
Cristina Puerta
Puede que el golf sea deporte olímpico en el 2008. O tal vez no. Lo que sí ha ocurrido ya de manera formal es la presentación de la candidatura por parte del World Amateur Golf Council.
Habrá que esperar un poco para saber si se acepta la solicitud, pero de ser así parece que ya está todo organizado, o por lo menos pensado, y podrían entrar a jugar todos los profesionales, lo que incluye a un Tiger Woods que para aquel año tendrá 32.
Aunque no está muy ilusionado con la idea sería uno de los favoritos, porque además de mostrar un gran juego sería capaz de crear espectáculo como nadie.
La última vez que el golf se incluía dentro de la lista de deportes olímpicos fue en 1936, en Berlín, muchos años para un deporte que supera en federados a otros como el tenis. Pero el sector golfístico está dividido. Aún así no pocos jugadores llevan luchando muchos años para que sea considerado como tal, aunque de momento sin éxito. Seve Ballesteros o el mítico Greg Norman están entre ellos. Incluso el mismo Norman fue uno de los portadores de la antorcha olímpica en los pasados juegos de Sidney, su tierra natal, y estuvo presente en la ceremonia de cierre.
Y no es que el golf necesite ser olímpico, pero proporcionaría a este deporte una gran cantidad de ingresos, nuevos patrocinios, más promoción, que llevarían a que se hiciese mucho más popular.
Tendría por el contrario que adoptar nuevas normas, como todos los deportes olímpicos, que pasaría por tener un control antidopaje, hecho con el que la Royal & Ancient, el máximo organismo en Europa, no está de acuerdo por creerlo innecesario.
El debate de golf olímpico si o no, test antidopaje si o no vuelve a reabrirse.
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El golf en campos públicos
Fernando de Buen
Es indudable que la popularidad del golf sigue en franco aumento en nuestro país y -aquel deporte otrora elitista- ya forma parte también del gusto de muchos aficionados que empiezan a buscar la forma de practicarlo. Han adquirido ya su primer juego de bastones, zapatos, guantes, pelotas, y por lo pronto -ante la imposibilidad de adquirir una onerosa membresía o acción en un campo privado- asisten a los campos de práctica en busca de un momento de diversión y, en ocasiones, del consejo de algún instructor para mejorar su juego.
Sin embargo, la gran mayoría de estos nuevos fanáticos del golf estarán condenados a no salir de estas instalaciones, pues aún no existen en el país campos públicos donde puedan practicar, y ante la frustración que ello provoca terminarán abandonando su equipo en el rincón de algún desván.
Y es que en este país el progreso está peleado con los intereses partidistas, y en aras de la consecución o recuperación de espacios de poder nuestros vehementes políticos opositores son capaces de terminar de tajo con cualquier proyecto que beneficie a quien ejerce el poder, aunque en ello sacrifique a la población. Mientras tanto, quienes están al mando de dichos espacios se sientan tranquilamente a esperar tiempos mejores, y, sin buscar alternativas diferentes, se la pasan en la vaguedad culpando a sus contrarios.
Aún está fresco en mi memoria aquel caso del Club de Golf El Tepozteco, proyecto que pretendía construir en bello campo en las cercanías del peculiar monte y que -gracias a una provocación política y un conveniente manejo de masas- se vino abajo en aras de conservar a la población en un sempiterno estado de pobreza, pero eso sí, con la garantía del poder para unos cuantos.
Más recientemente, otro intento de erigir el primer campo público en el Valle de México, aprovechando una zona de tiraderos de basura en el municipio de Atizapán, sufrió las mismas consecuencias, a pesar de que el proyecto había sido promovido por el propio presidente municipal, Carlos Madrazo Limón.
No basta con demostrarle a los opositores que un proyecto de tales características les traería muchos más beneficios a los pobladores que seguir utilizando esas tierras para cultivo, y más aún cuando no se cuenta con la infraestructura para explotarlas en la forma adecuada. Un campo de golf significa beneficios tangibles todo el año, con un mínimo de riesgo y, por si ello fuera poco, la plusvalía del terreno tendrá un crecimiento exponencial.
Los números hablan por sí solos. Yo invitaría a cualquier interesado en el tema a visitar ciudades como Myrtle Beach, en la frontera de las dos Carolinas, en Estados Unidos, para entender cómo esta región puede sostenerse gracias a los más de cien campos de golf que la rodean y cuyos green-fees fluctúan entre los 20 y 60 dólares -carro de golf incluido- en campos extraordinariamente bien mantenidos.
Aquí no se trata de resistir a las crisis -que parece que nunca terminarán en este país- sino de aprovechar oportunidades viables de negocio y beneficios para muchas familias. El día que la clase política entienda que está allí para representarnos a todos y no para defender sus intereses personales, proyectos como éstos podrán entonces volverse realidad.
Mientras ello llegue a suceder, seguiremos encontrándonos con una gran cantidad de aficionados que alguna vez conocieron el juego en centros de práctica, pero ante la terquedad de políticos y líderes manipuladores nunca pudieron encontrar un espacio económico y ecológico para continuar con su floreciente actividad. Muchos de ellos perdieron ya la paciencia y hoy sus bastones, guantes, zapatos y pelotas, envejecen con el polvo en un oscuro rincón de su desván. |
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Las frases del Golf
"El golf es una forma cara de jugar a las bolitas".
G.K. Chesterton
"Tu mejor swing lo haces cuando tienes el mínimo de cosas en qué pensar".
Bobby Jones
"Tienes que jugar golf en Escocia. ¿Qué otra cosa hay para hacer ahí? ¿Usar una pollera?"
George Low
"Le puedes hablar a un fade pero un hook no te escuchará".
Lee Treviño
"Si puedes sonreír cuando todos a tu alrededor han perdido sus cabezas, debes ser el caddy".
Anónimo
"El golf no es sólo un ejercicio; es una aventura, un romance... una obra de Shakespeare en donde el desastre y la comedia están entretejidos".
Harold Segall
"El golf no es una forma de relajarse, el golf lo es todo: una filosofía, una religión, lo es todo absolutamente. Se lo digo completamente en serio".
Sir Robert Reid |
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