Año 1 Número 9 Diciembre 2003


La postura del CCE con respecto a la reforma fiscal pugna por eliminar la tasa cero del IVA y las exenciones, ampliar la base contribuyente, combatir la economía informal, reducir el gasto corriente y elevar el de inversión, y reducir el déficit fiscal

El proyecto de reforma fiscal que por estas horas discute la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión ha vuelto a entrampar a la economía dentro de la política.

En un principio, parece que otra vez el gobierno federal pospone la verdadera reforma fiscal que el país necesita, y corre el peligro de conducirlo a otro año de letargo. Además, el ambiente político que prevalecerá el próximo año, en antesala de la elección presidencial de 2006, empuja hacia esa última fecha cualquier posibilidad de una reforma fiscal de fondo en México.

La reforma fiscal anunciada por el gobierno federal causó descontento en vastos sectores empresariales del estado. El Consejo Coordinador Empresarial de Cancún (CCE) por ejemplo, tenía esperanzas puestas en este nuevo intento del presidente Vicente Fox por lanzar al país hacia el crecimiento.

La abogada de ese organismo, Margarita Martínez, comenta que el CCE ya estudió la propuesta del presidente, y sentencia: "No es una reforma fiscal de fondo, es meramente recaudatoria".

Además, considera que la discusión en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión está siguiendo un cauce político predeterminado que la hará desembocar en un acuerdo para que el IVA baje al 10%, y posiblemente los alimentos y bebidas queden gravadas con el cinco por ciento.

Esta posibilidad, que se vio casi como un acuerdo de fondo entre el Gobierno y la dirigencia priísta, sin embargo podría quedar descartada si el tricolor se mantiene en la postura oficial del 18 de noviembre de no aceptar ese IVA del cinco por ciento. Aún así, ese no es el fondo de la cuestión.

"Están desviando la atención al tema del IVA para no ver la cuestión de fondo", dice Margarita Martínez. Y da un ejemplo: el Seguro Social pretende gravar todos los ingresos de los trabajadores, lo que generará un aumento considerable de los aportes para el empresariado.

La base de esta reforma fiscal, según el Consejo Coordinador Empresarial quintanarroense, es cobrarle más impuestos a los contribuyentes cautivos, lo que puede generar finalmente efectos nocivos para la economía nacional.

Según el borrador de la reforma, ésta buscará hacer crecer los ingresos para los estados y municipios, promoverá el empleo, equilibrará el ingreso en los sectores más desprotegidos de la sociedad y estimulará áreas básicas de la economía como la construcción y las exportaciones.

Además, la misma Secretaría de Hacienda y Crédito Público dice que "en caso de que una reforma fiscal que incremente la disponibilidad de recursos públicos no se llevara a cabo, la autoridad se enfrentará a la disyuntiva de aplicar una mayor reducción en el gasto o incurrir en un mayor endeudamiento público".

Por eso es que el CCE cree que se ha puesto el énfasis fundamentalmente en el aspecto recaudatorio. Un borrador que circuló por este organismo empresarial en septiembre pasado marcaba los puntos que ellos consideraban fundamentales para una verdadera reforma fiscal.

Primeramente, hablaban de "un clima político propicio" por el amplio consenso que la necesidad de una reforma generaba, y pugnaban por "corregir las fallas e inequidades actuales".

Evidentemente, los objetivos fundamentales pasaban por una mayor recaudación, ampliar la base contribuyente, combatir la economía informal, reducir el gasto corriente y elevar el de inversión, y reducir el déficit fiscal, entre otros.

Además, se habían planteado principios, que a la luz de los resultados no se tomaron en cuenta. Por ejemplo, se habló de que las compensaciones o consideraciones hacia contribuyentes y sectores se hagan a través del gasto, privilegiando el hecho de que todos los agentes económicos paguen impuestos, y que el trato fiscal sea parejo para iguales.

La postura del CCE hablaba de eliminar la tasa cero del IVA (con excepción de las exportaciones) y las exenciones, por tasas que se vayan acercando gradualmente a la general en sectores claves, como el de los alimentos.

Una postura similar manejaba la Coparmex nacional, que tomó casi como el mal menor mantener un IVA diferenciado y menor para alimentos y medicinas, para salvaguardar la tranquilidad política, aunque estuviesen a favor de una tasa general del 10%.

Sin embargo, una vez conocida la propuesta del Gobierno, el CCE dejó en claro que su postura va más allá del IVA, que a pesar de ser un tema de enorme impacto político puede estar sirviendo para esconder la parte más profunda de la miscelánea fiscal.

Ese tema del IVA, que el Gobierno propuso en una tasa del 10% generalizado, generó contrapropuestas diversas desde otros partidos. El PRI, por ejemplo, fue el que más se acercó al PAN, y en un primer momento habló de una tasa de IVA al 10%, pero gravando alimentos y medicinas al cinco por ciento. Sin embargo, la presión del bloque de diputados contrarios a esa propuesta generó que el PRI retirara el gravamen del cinco por ciento, y que un sector del partido promoviera un impuesto a la producción, intermediación, comercialización e importación, del 10%, que sólo sería aplicado a cadenas productivas de alimentos y medicinas, y no lo pagaría el consumidor final, lo que fue rápidamente rechazado por otro sector del tricolor.

El PRD, por su parte, presentó una iniciativa de IVA diferenciado, que al incluir en esta última tasa los viajes turísticos y otros servicios asociados a esta actividad generó un fuerte rechazo de todo el empresariado quintanarroense. En ese sentido, Margarita Martínez dijo que esa propuesta "es una porquería", y que no tiene ninguna posibilidad de aprobarse.

La discusión en el Congreso está álgida. Hay posturas serias, que buscan el acuerdo y la posibilidad de aportar mayores ingresos a la Federación, y hay otras posturas más emparentadas con cierta cerrazón política y hasta demagogia.

Lo que se decida allí tendrá mucho que ver con las perspectivas económicas de México para el 2004. (Hugo Martoccia).



El Grupo San Francisco de Asís, pionero en tiendas de autoservicio en Q. Roo, inaugura la sucursal 13 en la zona con una inversión de 22 mdp

Alrededor de 25 años logró subsistir el Súper San Francisco de Asís de la avenida Tulum, que fue la primera tienda de autoservicio que se instaló en Cancún, la cual acaba de cerrar sus puertas como consecuencia de la caótica situación vial que vive en la actualidad el área en donde se ubicaba ese comercio.

Tanto la falta de cajones de estacionamiento como el caos que con frecuencia llegan a provocar manifestaciones y otro tipo de actos públicos masivos que se realizan en esa zona de la avenida Tulum, en el perímetro en donde se encuentra el palacio municipal, obligaron a la empresa yucateca de almacenes de autoservicio a cerrar las puertas de su primera tienda en Quintana Roo.

Sin embargo, en el mismo lugar se abrirá otro negocio del mismo grupo empresarial, el cual será una tienda de conveniencia de las denominadas Seven Eleven, la que se complementará con una serie de locales en donde se pretenden establecer diversos servicios para turistas, como son representantes de agencias de viajes.

Las condiciones en el área en donde estaba la tienda, explicó el director de finanzas del Grupo San Francisco de Asís, Luis Rejón Osorio, ya no eran las apropiadas para un almacén de autoservicio, por eso la apertura de la tienda de conveniencia, con productos apropiados para la gente que se mueve en la zona y no la que busca comprar una despensa.

Sin embargo, aclaró que la tienda del centro de Cancún ya fue sustituida por una que se abrió en el poblado de Tulum, con una inversión de 22 millones de pesos.

"Siempre hemos sido pioneros en todas las plazas de Quintana Roo, pues fuimos los primeros en Cancún, en donde ya tenemos cinco tiendas; en Chetumal, en donde hay dos; en Playa del Carmen, donde tenemos otras dos; en Isla Mujeres, con una; en Cozumel, con dos, y ahora con la primera en Tulum pueblo, con lo que suman un total de 13 establecimientos en el estado", señaló.

Este año el grupo empresarial encabezado por Sergio Abraham ha abierto un total de tres tiendas en Quintana Roo, que son, además de la de Tulum pueblo, una en Isla Mujeres y otra en Cancún, en la avenida López Portillo, cerca del crucero, la cual ha resultado muy exitosa.

Sobre el aumento de la competencia en el sector de tiendas de autoservicio en Cancún, opinó que con la llegada de Soriana y los dos almacenes de Carrefour -con lo que en sólo dos meses la oferta de estos servicios creció en 40 mil metros cuadrados- el mercado ha quedado saturado, pues en la ciudad no hay tantos consumidores como para esa sobreoferta comercial.

Sin embargo, aclaró que el impacto sobre las tiendas del Grupo San Francisco de Asís fue mucho menos severo de lo que esperaban, especialmente en el establecimiento que tienen en la avenida López Portillo, a la altura de la entrada de la Región 101, en donde desde agosto pasado tienen de vecina una enorme tienda Carrefour.

Este hecho se explica, dijo, porque es clara la diferencia en el perfil de los clientes de San Francisco de Asís y la de los nuevos almacenes. (Javier Ugalde).

 
 


 

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