Año 1 Número 9 Diciembre 2003



Alonso Millet

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El tema de la conservación del vino es uno de los aspectos que más interés despierta entre los aficionados. Es por esto que aquí haremos referencia al manejo adecuado de este producto durante su comercialización, a su correcta conservación por parte del consumidor, así como algunas recomendaciones para su preservación una vez que la botella ha sido abierta.

El vino no es una sustancia inerte, por esto siempre está experimentando una evolución aun cuando está dentro de la botella; si lo queremos ver así, es necesario darle un tratamiento similar a un producto semi-perecedero. Un mal manejo o una conservación inadecuada lo estropeará o le hará perder muchas de las características que sus productores trataron de imprimirle durante su elaboración.

En la actualidad los productores de vinos, gracias al desarrollo tecnológico y a la investigación, han logrado avances importantísimos en la elaboración de vinos, por lo que las incertidumbres del clima y las temperaturas del medio ambiente juegan un papel mucho menos importante que hace 30 o 40 años.

Podemos afirmar que una botella de vino que sale al mercado ya está prácticamente en condiciones de poder consumirse. No es necesario añejarlo ni hacer algún tipo de guarda para desarrollar características adicionales dentro de la botella. Los avances técnicos que se han logrado en los diferentes procesos han permitido que logren una calidad que antes difícilmente podía obtenerse.

Entre los secretos mejor guardados del vino se encuentra precisamente el no guardarlo. Existen todavía muchos mitos al respecto, y uno de ellos es que todos los vinos mejoran al dejarlos reposar o añejar.

Los pocos vinos que están elaborados para evolucionar a través de una guarda fuera de las bodegas son excesivamente raros y caros, y es precisamente su alto precio lo que permite que a lo largo de la cadena de comercialización pueda dárseles los cuidados tan estrictos que requieren, sobre todo cuando son transportados o almacenados en climas calientes o con temperaturas extremas.




 

Entre las recomendaciones más importantes para almacenar adecuadamente un vino están: evitar los cambios de temperatura, el calor, la luz, así como las vibraciones; también se recomienda que estén en un medio suficientemente húmedo y en posición horizontal. La temperatura ideal de guarda es entre los 14 y 16º.

Los vinos que han sido expuestos a temperaturas altas pierden fragancia e incluso pueden tomar un sabor a jerez. Un vino que se encuentre por un periodo de un mes a temperaturas cercanas a 30º puede ser suficiente para alterar su frescura y la sutileza de su sabor.

Cuando los vinos se guardan en condiciones idóneas su maduración es lenta y armónica.

Ante la dificultad de guardar adecuadamente el vino, es recomendable:

A) Comprar lo que se vaya a consumir en el corto plazo.

B) Cerciorarse de comprarlos en establecimientos que cuenten con instalaciones adecuadas.

C) Evitar dejarlos en las cajuelas de los coches o dentro de ellos.

D) No tratar de hacer guardas si no se tienen las condiciones óptimas

E) Estar conscientes de que prácticamente casi todos los vinos están listos para beberse cuando salen a la venta.

F) Se conservan mejor los vinos (blancos y tintos) dentro de un refrigerador que a la temperatura del medio ambiente de un lugar caliente.

¿Qué hacer con los sobrantes de las botellas que abrimos? Lo que nos dicta el sentido común es acabarnos la botella, sobre todo cuando es de un vino que nos ha gustado. Sin embargo, hay ocasiones en que puede quedar una parte importante sin terminarse. Si le ponemos el corcho nuevamente y lo dejamos en la mesa, la oxidación hará que en pocas horas el vino pierda sus características más interesantes y al cabo de un par de días incluso pueda avinagrarse. La opción más práctica es ponerle un corcho y guardarla en el refrigerador, pues el frío retarda el proceso de oxidación. Si se quiere dar mayor duración al vino se recomienda rellenar hasta el tope una botella pequeña de vino o de cerveza y ponerle un corcho, de esta manera se puede seguir guardando por mucho tiempo pues habremos hecho un vacío.

Como recomendación final no guardemos el vino, no esperemos la ocasión que nunca llega, hay que compartirlo con los amigos, pues de otra manera es muy probable que nos demos cuenta de que no valió la pena esta larga espera.
 
 


 

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