Cuánto por hacer y cuánta impotencia

Hay tanto y tanto por hacer, tanto y tanto por qué llorar y exclamar en este querido país, tanto de lo cual sorprendernos, asustarnos y ocuparnos, y eventualmente tan poco lo que hacemos ante la calamidad.

Cuando suceden calamidades como las del estado de Guerrero, son tantos y tantos los columnistas, analistas, críticos y opinadores en general en todos los medios de comunicación que pareciera ocioso dedicarle aún más líneas al tema; sin embargo, es casi imposible sustraerse ante la aberración, el abuso, la injusticia y el descaro que atestiguamos día con día.

Darnos cuenta una vez más y como siempre que con la detención de los Abarca la política está íntimamente relacionada con el crimen organizado, que las altas cúpulas del gobierno estaban al tanto de mucho más de lo que suponemos y los partidos políticos son capaces de postular a delincuentes que luego son votados por los ciudadanos, no solo es aberrante y decepcionante sino también atemorizante.

Lo de Guerrero es vox populi, tristemente mundial, pero cuántos casos tenemos en nuestro México de total impunidad ante el abuso, cuántas prácticas abusivas, represoras e ilegales tenemos en otros estados de las cuales no se da cuenta por temor a las represalias y, lo que es peor, por complicidad o contubernio.

No crean mis ocho lectores que en los estados en los que supuestamente estamos viviendo épocas de gloria y vacas gordas no hay abusos o temas que perseguir, lo que falta es valentía, compromiso y decisión.

Una verdadera pena, una lástima será el día que nos enteremos por los medios de cosas vergonzosas, a las que más de uno dirá, “yo ya lo sabía”…

Una vergüenza saber de abusos y callarlos, una enorme pena como mexicano ser cómplice silencioso, por un temor que en verdad a veces no entiendo…

 

Lo que hace falta en México 

son líderes…

 

Hay muchos con el talento pero con poco valor para animarse.

Hay muchos, muchísimos con valor, pero con muy poco talento, descalificados por lo tanto.

Y muchos sin talento, sin escrúpulos y sin vergüenza, pero con coraje y ambición, que se aventuran y logran llegar a posiciones importantes, pero que lamentablemente utilizan en su beneficio personal.

Hacen falta líderes con coraje y con talento, comprometidos por México, que no tengan miedo, que sean incorruptibles, que amen a su familia más que a nadie , que amen a México y no tengan temor a decir la verdad y denunciar los abusos.

El día que los talentosos con coraje y convicción se animen, este país podría cambiar. Mientras sigamos dejando que otros tomen las decisiones por nosotros, seguiremos como estamos.

Yo seguiré luchando desde mi trinchera aunque cuesta trabajo, pero mi amor por mi familia y por México es superior incluso al temor, así que seguiré… Cada quien tiene sus formas, yo tengo las mías… ¡Sigamos por México!

 

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