Contrastes de nuestro Caribe mexicano

Claroscuro

No cabe duda que el Caribe mexicano es una gama de opciones y alternativas de alojamiento y entretenimiento inigualable. Cambiando el color de esta columna, hoy quiero hablar de todo lo que pude hacer  ya con frentes fríos encima y algo de lluvia.

Tuve la oportunidad de alojarme en un lugar maravilloso llamado Casa Caracol en Bacalar; de verdad es increíble la belleza de esta laguna de los siete colores, pero más increíble me parece que haya tan escaso número de habitantes de Quintana Roo que no se hayan dado el gusto de ir a conocer el sur del estado, en este caso particular Bacalar.

Estando ahí hay posibilidad de que en poco tiempo puedas conocer la capital (cuántos quintanarroenses no la conocen), Chetumal, su Museo Maya, que es espectacular, ir a Kohunlich, Dzibanché y hasta tiempo de casino y shopping en la zona libre.

De verdad dese la oportunidad. Eso sí, tendré que hacer observaciones pertinentes. No es posible que por tres pesos los museos luzcan descuidados y abandonados, tanto el del Fuerte de San Felipe en Bacalar como el Museo Maya en Chetumal; unos cuantos letreros, focos y alguna que otra pantalla los dejarían sin pero.

Es muy desagradable, por otro lado, que en la entrada de Bacalar veamos el gran muro con su rehilete y su letrero con grandes letras Pueblo Mágico al lado de una carretera sucia, con los postes de alumbrado oxidados, el pasto crecido y hasta grafiti. Para mí ahí se rompió el encanto, ya no hay magia.

Y si para eso mismo quieren que Felipe Carrillo Puerto, Tulum y Holbox sean Pueblos Mágicos, sí que están devaluados. Quien tenga el título lo debe portar con orgullo, provocar, gestionar que se mantenga la magia, si no el turista que llegue a un anunciado Pueblo Mágico y encuentre esto, al próximo ya no le va a creer.

 

 

Muy brillante

Comenté que hablaría de contrastes. También tuve la oportunidad de estar unos días en el Grand Velas. Ahí sí, honor a quien honor merece, el título de uno de los mejores hoteles de lujo de la Riviera Maya sigue siendo poco más que apropiado.

Estuvimos por ahí para degustar, en el Festival de la Revolución Mexicana, una cena en el restaurante Frida ofrecida por el invitado de honor Benito Molina, quien nos deleitó, como solo él sabe, con un menú que incluyó una gran variedad de sabores, todos del mar, que es su pasión.

Benito es considerado uno de los 10 mejores chefs de México y lo dejó muy claro; también es un gran charlista (por eso es brillante en su programa de tele), platicamos muy a gusto con él largo y tendido, desde cómo fue el “pavo” en un barco atunero para conocer de cerca cómo era la pesca y si en realidad corrían riesgos los delfines, hasta su confesión de que su platillo favorito no es uno que él prepara, son los tacos del villamelón de la Plaza México.

Sin duda un acierto del Grand Velas traer a los grandes chefs mexicanos a disfrutar el Caribe, y es que Benito llegó con toda la familia a pasar unos días del otro lado de México, ya que él tiene su restaurante en Ensenada,  Baja California.

 

Más claridad

No quiero dejar pasar la oportunidad de felicitar a Mayakoba por el gran torneo del golf de la PGA, que cada año les sale mejor, y esta vez con la gran noticia de que dos mexicanos quedaron en el top 10, Carlos Ortiz y Óscar Frausto, quienes terminaron las cuatro rondas con 11 debajo de par, a seis golpes del campeón Charley Hoffman.

Además este año al ser el único torneo de la gira en el día fue expuesto en cadena nacional en los Estados Unidos a través de NBC y en Latinoamérica por la cadena ESPN, logrando una importante difusión para el destino; un gran logro de Juan Miguel Villar Mir, quien sigue con su empeño de tener cada día un mejor torneo.

 

Muy oscuro

Termino con una muy mala. Un lector me hizo favor de enviarme un link que me llevaba directamente hasta un artículo de turismo del New York Times. Mi primera expresión fue: ¡Fantástico, qué bueno que se ocupen de nosotros! Pero la sorpresa es que el periodista relata su mala experiencia al ser detenido y extorsionado por un agente de Tránsito de Tulum. “Le doy la infracción, me da su licencia y va a pagar la multa al municipio”. Claro que prefirió pagar el dinero que le pedía el “oficial” para evitarse la molestia.

En Cancún entregan un tarjetón con una multa de cortesía si no son infracciones graves, precisamente para evitar que los agentes extorsionen a turistas, y quizá deberíamos decir, perfecto, que lo apliquen en todos los municipios. Pero sabe qué. ¡No! Los agentes deberían hacer bien su trabajo, no deberían extorsionar al turista.

Millones de pesos gastados en promoción para atraer visitantes, para que con una mala acción de un “representante de la ley” nos haga la peor publicidad de todas.

Le dejo el link, por si está dispuesto a leer la historia. http://www.nytimes.com/2014/11/09/travel/a-maddening-bargain-with-a-mexican-police-officer.html?smid=tw-share&_r=0

Este es el último artículo del año, así que solo espero que el 2015 sea próspero, y que me sigan leyendo. Hasta pronto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*