¿Condenado a morir?

A punto de iniciar la temporada de huracanes 2013, el Fideicomiso de Recuperación de Playas no ha sesionado, carece de dinero y proyectos concretos para el mantenimiento del principal activo de Cancún

Desde una perspectiva internacional, el segmento de sol y playa sigue liderando el mercado turístico, y en ese sentido el destino líder en el país, el Caribe mexicano, ha sido uno de los más benéficos para México, contribuyendo a captar cinco mil millones de dólares en divisas.

Sin embargo, a los ojos de autoridades federales, estatales y municipales, así como de la iniciativa privada, se le resta importancia, pues su soporte y principal activo de este paraíso inventado parece condenado a morir a falta de esfuerzos conjuntos.

A 25 años del huracán Gilberto, el primer importante referente en la pérdida de arenales, y a ocho años de Wilma, el acabóse y que dio pie a la primera iniciativa formal para echar a andar el programa de recuperación de playas, el tema no ha logrado tener la fuerza para cimbrar con urgencia en la conciencia de constituir un programa permanente para no sucumbir ante las fuerzas naturales y perder competitividad. La temporada de huracanes está por iniciar, y aún no se ha establecido el proyecto que podrá remediar la calamidad natural.

Ya lo decía Ernesto Fernández Hurtado, el autor intelectual del primer Centro Turístico Integralmente Planeado: “Cancún tiene una influencia muy benéfica sobre los mexicanos y sobre los extranjeros. Demostró, primero, que los mexicanos pueden crear centros turísticos de primer nivel. Segundo, que aun ante adversidades como los ciclones y demás tiene una fuerza propia que se ha sostenido. Así que demostró que los mexicanos podemos crear, pero ahora debemos demostrar que los mexicanos sabemos proteger…Todo requiere de un esfuerzo conjunto. El gobierno federal ha estado actuando a través de aportaciones muy fuertes para por lo menos reponer parcialmente el cambio que está ocurriendo en las playas de Cancún, pero también los hoteleros y el gobierno del estado están actuando. Si la pregunta es qué debe hacerse, a mi juicio lo que sea posible para conservar las playas y en corto plazo”.
Y lo vaticinó Antonio Enríquez Savignac, a quien se considera el padre de Cancún, cuando Wilma: “Me preocupa que las decisiones, sobre todo en el tema de recuperación de playas, puedan empantanarse en el cómo y en el quién. Cómo se hace, quién lo hace y quién lo paga. Si empezamos con esas discusiones, se nos fue el momento político… Los hoteleros también tienen que estar dispuestos a poner su parte… Tienen que asumir que las playas son un gasto de operación. Cancún sin playas no es más que una colección de edificios que no tienen mucho atractivo. Cancún sin playas, no tiene ni presente ni futuro”.

ALERTA ROJA

Tras el embate del huracán Wilma en 2005, el gobierno federal repuso dos millones 735 mil metros cúbicos de arena, entre Punta Cancún y Punta Nizuc, a lo largo de 11.6 km, a un costo de 235 mdp. Para llevar a cabo el proyecto se creó un Comité Técnico como figura jurídica, y se instituyó el Fideicomiso para la Recuperación, Preservación y Mantenimiento de las playas de Cancún como figura financiera, ambos integrados por los tres órdenes de gobierno y la iniciativa privada, y presididos entonces por el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo. En 2006 el gobierno federal cedió la estafeta al gobierno estatal, por lo que desde esa fecha quien preside el organismo es el gobernador en turno.

El actual gobernador Roberto Borge instaló el comité en junio de 2011, teniendo como testigo a la entonces secretaria federal de Turismo, Gloria Guevara Manzo. En esta sesión se destacó la necesidad de lineamientos para fondear un programa de mantenimiento de playas como prevención ante posibles fenómenos hidrometeorológicos.

Sin embargo, tal como la calma que precede a un huracán, el tema de la recuperación de playas se estancó desde el último trimestre de 2012 ante la suspensión de las reuniones bimestrales convocadas por el Fideicomiso para la Recuperación, Preservación y Mantenimiento de las playas de Cancún, pese a la inminente pérdida de arenales.

A un mes del inicio de la temporada de huracanes no se ha concretado una sesión ordinaria  del Fideicomiso a pesar de los riesgos.

El tema requiere de atención inmediata, dice Francisco Córdova, ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial. “Tiene muchos meses que no se convoca, en este caso le corresponde a quien se desempeña como el secretario de Infraestructura y Transporte (Sintra), porque quedaron muchos temas pendientes; es preocupante que en esta época no estemos atentos.

“Durante mi gestión platiqué con algunos miembros, los invité a que me respaldaran a convocar y puedo decir que este tema es ya una preocupación del actual presidente del CCE y del presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún. Sabemos que el tema aquí es que no hay dinero, es una situación que se sabe, y preocupante. El gobierno del estado carece de recursos; aunque hay una reserva en caso de una pequeña contingencia, desconocemos el monto”.

A días de ceder la estafeta a Roberto Cintrón, el ex presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún por dos periodos, Rodrigo de la Peña, dejó sobre la mesa la solicitud para que el fideicomiso se reactive y se estudie la propuesta de contratar un seguro para las playas con una coaseguradora  que se encargaría de restituir los metros cúbicos de arena protegidos, “pero no hubo recursos en ese entonces, pese a que nosotros (hoteleros) estamos cumpliendo con nuestras aportaciones a través del  pago de la Zona Federal Marítimo Terrestre”, explica.

Conscientes de la situación actual, desde el área de Planeación y Desarrollo Turístico de la Secretaría Estatal de Turismo, el subsecretario Raúl Andrade  defiende que, pese a que la última sesión del fideicomiso ocurrió a finales del año pasado, se mantiene activo el monitoreo de arenales. Mientras, se buscan alternativas de financiamiento a través de la federación en caso de contingencia. “Las sesiones no se han podido concretar  porque el personal de la nueva administración federal aún se está acomodando”. (Alejandra Moncisbays)

 



 

 

 

 

 

 

 

 

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