La isla abre de a poco sus puertas y se convierte en imán de inversiones que podrían cambiar el panorama turístico en el Caribe
Vecinos, a tan solo 750 kilómetros de distancia, Cuba y Cancún comparten algo más que el mismo mar. Coinciden también en su afán de estar en la mente de los turistas al momento de tomar la decisión de viajar. Cuba visto desde Cancún y en términos turísticos, “es un gigante dormido que en cualquier momento puede despertar”, en palabras de empresarios turísticos. Siendo así, ese inminente despertar ¿qué significaría para el Caribe mexicano?
Las señales y hechos de mayor apertura en la isla, como la liberación de pasaportes a sus conciudadanos, son el indicador de que el gigante, turísticamente hablando, podría despertar más pronto que tarde.
Desde que la administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, redujo las restricciones de viajes hacia la ínsula, unos 400 mil estadounidenses visitaron la isla durante 2012. Sin embargo, es apenas un paso ya que la prohibición de viajes de placer de ciudadanos estadounidenses (principal mercado emisor hacia México) hacia ese destino sigue incólume. No obstante, expertos en la industria han dicho que la afluencia del turismo estadounidense significaría un reto para las instalaciones turísticas cubanas, tanto en la calidad de sus servicios como en su capacidad. Actualmente afrontan problemas de alojamiento en La Habana, Varadero y Cayo Largo.
El año pasado Cuba alcanzó la cifra récord de 2,8 millones de turistas, un incremento del 4.5% con respecto al año anterior, según cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Aunque equidistante de los 3.6 millones de turistas que recibió Cancún y los 3.8 millones de la Riviera Maya, cuenta como otro indicador de los cambios.
Presentes en la isla desde hace varios años, gigantes españoles como Iberostar, que abrió su noveno hotel, o Meliá, que cuenta con 24 establecimientos en la isla, serían los primeros en expandirse tras una mayor apertura. Esto sin perder de vista el “tsunami” de inversiones americanas que tienen la mira puesta en los tradicionales destinos antillanos, caso confeso de Apple Leisure Group que ya prepara su estrategia para cuando las condiciones lo permitan. En la actualidad Cancún y Riviera Maya superan por mucho en capacidad hotelera y conexiones aéreas a su vecino, pero como bien dicen, hay que vigilar el sueño del gigante.
Aprender de los errores
Adolfo Favieres, presidente Aldesa Turismo.
“Cuba no puede recibir de golpe un tremendo incremento de turistas estadounidenses, porque no cuenta con una planta hotelera adecuada ni con los servicios que demandan, y esto lo hemos aprendido los españoles en otros países a fuerza de cometer algunos errores y darnos cuenta. Cuba es un competidor importante, es un destino que se irá abriendo paso cada vez más, pero no creo que Quintana Roo vaya a tener una grave repercusión porque cuenta con recursos muy atractivos que no tiene la isla. Yo no me preocuparía excesivamente, yo me ocuparía, tratando de potenciar los atractivos con los que cuenta México. Por ejemplo, una fácil conectividad entre la zona de Riviera Maya y toda la zona de Mérida es fundamental, porque eso es un ticket para el turista, quien puede estar en la playa y estar en las zonas arqueológicas, que eso difícilmente se encuentra en otras partes del mundo. La idea del tren anunciada como una inversión federal es magnífica. Y debemos insistir, más que preocuparse por lo que hagan los cubanos, más vale que nos preocupemos por qué tenemos que hacer nosotros”.
Mercado atractivo
Iñaki Garmendia, presidente de Noski Consulting Group.
“Hace mucho tiempo que las inversiones españolas apostaron por el Caribe en general; las condiciones de inversiones en la isla tendrán sus pros y sus contras si las comparamos con la forma de inversión en México, pero efectivamente sigue siendo un mercado atractivo. Siendo un sistema político más o menos cerrado, desde hace bastante tiempo apostaron por la actividad turística y la consolidaron. Más que competencia, ambos destinos pueden funcionar como destino principal y destino complementario, de ida como de vuelta para ambas naciones. Creo que si ellos empiezan a desarrollar una serie de políticas mucho más abiertas, orientadas a la captación de más inversiones, el turismo puede aumentar en calidad y cantidad”.
Con los cañones listos
Alex Zozaya, CEO Apple Leisure Group.
“El grupo ya tiene sus cañones alineados hacia Cuba, para que en el momento que podamos entrar como compañía norteamericana sea rápido. Creo que en el corto plazo Cuba va a ser un destino muy interesante de cruceros norteamericanos por la cercanía, sobre todo del este de Estados Unidos. Va a tardar bastante tiempo en tener la infraestructura hotelera para recibir otro tipo de mercado, como el de lujo. Nuestra estrategia en la primera fase de apertura será poner nuestras marcas en hoteles existentes tras sus remodelaciones. En cuanto al tour operador, ya tenemos licencia para operar y mandar pasajeros vía aérea. Como inversionista veo como una oportunidad su apertura para la región Caribe. No creo que le quite mercado a Dominicana ni al Caribe mexicano, le va a quitar participación al mercado doméstico norteamericano. Ojalá que lo hagan con producto de calidad, y no con uno malo y barato”.
Les falta mucho
Julián Balbuena, gerente general de Best Day.
“Efectivamente hay nuevas políticas en la isla que permiten una mayor apertura; sin embargo, las tendencias que nosotros hemos visto respecto a las preferencias de viajes no han cambiado. Al momento que tenga mayor apertura desde luego que habrá un interés, primeramente de quienes tienen relación familiar. Actualmente tienen aspectos que mejorar en comparación con otros destinos del Caribe, por ejemplo su capacidad hotelera, la calidad del servicio, y aspectos sanitarios; recientemente la isla tuvo un brote de cólera que no ha sido difundido porque el gobierno cubano ha tratado de contenerlo. Desde luego no quiero minimizar el impacto que puede significar para Cancún ese interés que Cuba generará, pero mientras tendrían que mejorar la calidad de su oferta hotelera”.
Sin perderlos de vista
Jesús Almaguer, director de la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC).
“Yo siempre lo he dicho, Cancún no compite con otros destinos en México, sino por la región en la que estamos ubicados competimos precisamente con Cuba y República Dominicana. En 2012 Cancún y Riviera Maya juntos le sacamos más de tres millones de turistas de ventaja a Dominica, y otros tres millones 500 mil a Cuba, pero la isla es un competidor importante que hay que respetar y considerar sobre todo a futuro, que no se pierda de vista, aunque en estos momentos ni la calidad del servicio, ni la infraestructura, ni en inversiones nos iguala”.
Cuestión de identidad
Armando Uribe, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles.
“Cuba es una potencia que pudiera despertar como un gigante que lleva 40 años dormido, eso es cuestión de tiempo. Sería como abrirle de pronto 10 mil habitaciones más a Cancún, así de sencillo, y tenerlos en la esquina de enfrente. Por ello Cancún debe diversificarse y sobre todo tener identidad, porque si hospedarse en un hotel aquí es lo mismo que hospedarse en uno de Dominicana, perdemos competitividad. A Cuba el turista va a tomar los mojitos, a escuchar su música, va por su identidad, por la historia. Si queremos cuidar nuestro mercado, la fórmula es tener una identidad propia básicamente”.











