Alma del Negocio: Gerardo Burgueño, Restaurante Casa Rolandi

En un mercado laboral con alta rotación como el turístico, el caso de Gerardo Burgueño marca la excepción. Llegó a Isla Mujeres hace 26 años para, literalmente, casarse con la marca Rolandi, donde nació su amor por un servicio de calidad y por el ambiente familiar de ese pedacito de tierra que hizo su hogar.

Su anécdota de vida cuenta que al concluir la preparatoria en su natal Mérida, Yucatán, viajó a la isla para encontrarse con su hermano, quien laboraba en Pizza Rolandi’s. Se empleó como ayudante en el bar, puesto en el que laboró por tres años, luego como garrotero, y en poco tiempo asumió funciones de mesero en el restaurante durante cinco años, hasta que fue nombrado subgerente, para finalmente convertirse en gerente del restaurante Casa Rolandi.

“Me fue gustando el conocer a gente nueva y diferente, fui aprendiendo cosas nuevas, incluso el italiano y el inglés, también comencé a bucear. Decidí quedarme en Isla Mujeres por su gente cálida, la tranquilidad y seguridad. Al  final mi hermano, quien llegó primero, se fue y yo sigo aquí”, comenta.

Tras su paso por Pizza Rolandi’s, de 1988 a 1999, el restaurante Casa Rolandi se convirtió en su segundo hogar. Gerardo Burgueño menciona su satisfacción por haber tenido la oportunidad de conocer a personalidades de la talla del exprimer ministro británico Tony Blair, el exsecretario de la ONU, Kofi Annan, o al actor Paul Newman, entre tantos otros personajes internacionales y nacionales.

“Siempre tuve presente que hay que ser constante, aprender todos los días, aprovechar las oportunidades de crecimiento. Tengo mucho que agradecer a Giancarlo Frigerio por el aprendizaje. Ahora como gerente siempre tengo presente apoyar a los jóvenes que ingresan para tener una experiencia como la que viví aquí”, agrega.

Isla Mujeres y más el restaurante Casa Rolandi, que forma parte del hotel que operaba bajo esta marca y actualmente en remodelación luego de integrarse al portafolio de AMResorts, son para Gerardo Burgueño parte de su historia de vida, que ahora comparte con su esposa e hijos en este que considera “un lugar privilegiado”. (Ángela Paredes)

 

 

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