Alcanzando sueños

 

Leía hace algunos días un artículo del español Doménec Biosca, autor de 26 libros sobre dirección de hoteles, entre ellos La Gestión Eficaz de un Destino Turístico en el Siglo XXI.  El artículo versaba sobre turismo con futuro, e irremediable y románticamente me atrapó el inicio: “El que cree, crea sueños, imaginación, ilusiones, y en consecuencia… éxito”. Nada más cercano a la realidad. Lo que, desde luego,  requerirá de una dosis de determinación, esfuerzo, inteligencia, pero al mismo tiempo valores de liderazgo, “especialmente cuando las circunstancias no le son del todo favorables para saber transitar por las turbulencias de los cambios cuando éstos son complejos por no esperados”.

Influyó en mí porque esa ha sido la actitud de los grandes líderes a quienes las circunstancias de Latitud 21 nos han permitido conocer a lo largo de una década.  El hecho es que esta reacción positiva a la que hace referencia el autor no es del todo compartida por otros, quienes también viviendo momentos complejos actúan culpando a terceros o a circunstancias externas sin dedicar ni tiempo ni energía para analizar el cómo, el dónde o el qué están haciendo ante nuevos mercados, nuevas tendencias, más ofertas, menos demandas, mayor competitividad, globalización, estrategias mediáticas…

Afortunadamente el primer caso, y no este último, es el de nuestro personaje de portada, Roberto Noble, quien persiguiendo sus sueños desde los 13 años no sólo determinó desde la década de los 70’s la tendencia del entretenimiento nocturno en la capital del país, donde ideó los más influyentes conceptos que a la postre y desde la órbita del Caribe mexicano sintetizó en todo un referente mundial, CocoBongo, cuya trascendencia a 20 años se traduce en su internacionalización, primero con el coqueteo en Las Vegas y de algunos otros puntos de la Unión Americana, aunque aterrizando en tierra firme en uno de los destinos turísticos de mayor alcance en el Caribe: República Dominicana.

Y parafraseando nuevamente “el que cree, crea sueños, imaginación, ilusiones…”,  Noble se vale de la herencia de sus abuelos, pioneros de la televisión estadounidense donde lanzaron la cadena ABC en la década de los 40s, para crear su propia empresa televisiva de largo alcance satelital también desde la esfera del Caribe mexicano. Con ambos sueños perseguidos y alcanzados, Noble ha actuado en consecuencia para vacunarse de las enfermedades que han provocado la desaparición de empresas, particularmente de la industria nocturna, y en cambio crear el antídoto de liderazgo para la generación, no sólo de fuentes de empleo sino de desarrollo de tecnología, diversificación urgente en una era de cambio, de transformación, competitividad y desafíos. Y sí, al que cree en sueños y actúa en consecuencia bien le vale el éxito, que afortunadamente contribuye al futuro de la actividad turística, y en este caso particular desde sus dos aristas.

La asignatura pendiente en todo caso pareciera recaer en nuestro gobierno, para liberar muchos temas amarrados dentro del sector turístico, la tercera fuerza económica del país, que inhiben la competitividad y el desarrollo pese a los esfuerzos de los constructores no sólo de esta latitud, sino de México.



 

 

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