El éxito
de Valium se debe a la obstinación del químico
Leo Sternbach, quien se negó a rendirse luego que su
jefe en Hoffmann-La Roche puso fin a un proyecto para desarrollar
un tranquilizante para competir con una droga rival.
Sternbach hizo pruebas con la última versión
y en apenas un día consiguió los resultados:
el medicamento provocó relajamiento en los animales
de laboratorio.
Sternbach había hecho el descubrimiento que eventualmente
lo llevó al Valium. El medicamento fue aprobado para
uso en 1963. “No tenía efectos secundarios desagradables.
Te daba una sensación de bienestar”, dijo Sternbach,
quien tiene ahora 95 años, recientemente en la sede
de Hoffmann-La Roche en Nutley. “Solamente cuando recibimos
las cifras de ventas me di cuenta lo importante que era”.
El Grupo Roche, compañía matriz de Hoffman-La
Roche, vendió casi dos mil 300 millones de píldoras
estampadas con la “V” en su momento más
exitoso, en 1978.
Aunque su nombre proviene de la palabra latina que significa
fuerte, Valium muy pronto recibió sobrenombres: “la
aspirina de los ejecutivos”, por ser muy usada por la
aristocracia empresaria, y “la pequeña ayudante
de mamá”, en alusión a una canción
de los Rolling Stones acerca de una ama de casa muy estresada.
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La mayoría
de las recetas eran escritas por médicos de la familia
en vez de psiquiatras, y gran parte de los usuarios eran mujeres.
Nombrado uno de los estadounidenses más influyentes
en el siglo XX por la revista U.S. News & World Report,
Sternbach nació en Croacia y comenzó su carrera
en 1940 en la sede de Suiza, tras lo cual emigró a
Estados Unidos por temor a una ocupación nazi.
En su país adoptivo ayudó a organizar los nuevos
laboratorios de Roche en Nutley y muy pronto logró
su primer éxito, sintetizando biotina, una vitamina
que descompone carbohidratos y ácidos grasos.
Con Valium, Sternbach le dio a la compañía su
primer gran empresa. Sternbach acababa de crear una nueva
clase completa de tranquilizantes nombrados benzodiazepines,
los cuales eran más efectivos, sin causar daños
como los tratamientos previos tales como barbitúricos,
opios, alcohol y hierbas.
“Nos puso en el mapa”, dijo George Abercrombie,
presidente en jefe ejecutivo de Hoffmann-La Roche.
Sternbach se retiró oficialmente en 1973, pero trabajó
los más de sus días hasta recientemente. Fue
el mentor de jóvenes científicos, correspondiendo
y consultando con otros, y trabajando en su biografía,
a publicarse en este otoño con el título Buena
química: La vida y tiempo del Valium, inventado por
Leo Sternbach.
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