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| Año 1 Número 5 Agosto 2003 |
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Sobre
el turismo en México
Es necesario que este país
se pregunte sinceramente si quiere turismo o no. Y si la respuesta
es que quiere turismo, entonces que sea congruente con la
demanda de los distintos segmentos del mercado. Quiero colocar
esto en perspectiva, porque siempre hay los rejegos que van
en contra de estos segmentos. Por ejemplo, el segmento de
mercado de cruceros está creciendo en todo el mundo
con mucha rapidez. Todavía está muy concentrado
en Norteamérica y en el Mediterráneo, pero se
está extendiendo muy rápido en Asia y el Pacífico,
porque los chinos tienen dinero y están empezando a
viajar al exterior. El pronóstico indica que el mercado
va hacia el Pacífico, región que el año
pasado rebasó a toda América en porcentaje de
viajeros internacionales. O sea, Asia, que hace 20 años
no contaba en llegadas internacionales, el año pasado
representó más viajeros internacionales que
toda América junta. En el mundo de los cruceros tu
inversión se mueve igual que un avión: te cierran
aquí, te vas a otro lado. Para mí, estas actitudes
de tratar de parar el mundo, de negar la evolución
de lo que está demandando el mercado, es ir contracorriente.
Lo que sí va a lograr, y muy rápido, es desalentar
la inversión, y eso lo ha vivido México muchas
veces. Esta globalización nos da a entender que si
aprietas excesivamente, la inversión se va para otro
lado, esto desgraciadamente es una realidad que muy pocos
comprenden. Siempre hay posiciones conservadoras que quisieran
que el mundo se congelara en cierto momento y que no hubiera
evolución en otros sistemas, sea de oferta, sea de
compras, sea de servicios.
Sobre la resistencia
al cambio
El caso de los cruceros está
de moda, pero siempre hubo resistencia al cambio. Una que
recuerdo fue cuando empezaron a llegar los condominios a Cancún.
Todavía el tiempo compartido era una especie rara,
y siempre hubo quejas de los hoteleros contra los condominios.
Luego llega el todo incluido, el primero fue Club Mediterraneé.
La queja era que |
captaban el turismo, lo encerraba en el
hotel, no lo dejaban salir, no dejaban dinero en el país.
Son conceptos que todavía tienen, desgraciadamente,
gran impacto en la prensa. Con los cruceros, nuevamente
estamos viendo un rechazo a lo que está demandando
el mercado. El tiempo compartido ha crecido, y el todo incluido
obviamente se ha extendido por todos lados, y eso explica
los millones de turistas que vienen a Cancún. Este
rechazo también lo vemos ahora en las agencias de
viajes, que están en contra del sistema de vender
online. El problema es que no se piensa a largo plazo, sino
a corto: a mí lo que me interesa es tener al turista
y lo exploto. Eso es una tontería, es una visión
corta, esa es la rebatinga del mercado.
Sobre la imagen
del turismo
El turismo es de las pocas industrias que
pueden generar empleos, y empleos desconcentrados, fuera
de las grandes ciudades. Esos son dos de los grandes argumentos
a favor del turismo, y un buen ejemplo es lo que sucedió
aquí, las 650 mil gentes que están aquí.
Una de las razones que manejaron en su tiempo Díaz
Ordaz, y después Echeverría, para meterle
dinero a Cancún, era que teníamos un problema
social en Yucatán, cerca de 200 mil gentes al borde
del hambre. Si no fuera por Cancún y la Riviera Maya,
estarían hacinados en las ciudades, en la frontera
Norte o del otro lado. Pero ese es un argumento que nunca
hemos sabido presentar en forma atractiva a los medios de
comunicación, a la gente. En el mundo y en México
no hemos sabido vender nuestra actividad. Por eso se nos
considera frívolos, pasajeros, ligeros, cosa poca
seria.
Sobre los síntomas
de deterioro
Nos gustaría pensar que somos el
ombligo del mundo, pero no es así. Sí, tenemos
playas, tenemos playas bonitas, pero Tailandia, Vietnam,
China, toda la parte Este de Australia,
están repletos de playas. Playas hay para dar y regalar,
que no han sido desarrolladas.
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“Yo veo a Cancún como
un destino
maduro que ya
compite
en muchas
cosas,
pero es un destino
que ya
se vende mucho a
base de
precio. Estamos
llegando
a un nivel de
agonía
y todo lo que
estamos
haciendo es
deteriorar
el producto.
Para mí,
Cancún está
cansado:
ya tiene treinta
y tantos
años, requiere
una reingeniería”.
México está
muy lejos de estos mercados, es muy costoso y no tiene tal
atractivo. Yo veo a Cancún como un destino maduro que
ya compite en muchas cosas, pero es un destino que ya se vende
mucho a base de precio.
Si hubiéramos cuidado un poco alturas y densidades,
no estaríamos hablando de 25 mil cuartos de hotel.
Y hay signos de alarma: cuando empiezas a vender las playas
públicas es cuando ya estás
vendiendo todo. En mercadotecnia, lo más difícil
es crear una imagen y sostenerla. ¿Cuál es el
panorama actual? Segmentando tu mercado, mientras te mantienes
y tienes cierta calidad, puedes vender tuproducto. El problema
es cuando ya empiezas a mezclar y rebajar, y tratas de mantener
una imagen de un buen producto cuando ya se está deteriorando.
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“En el mundo de los
cruceros tu inversión
se mueve igual que
un avión: te cierran
aquí, te vas a otro lado.
Estas actitudes de
tratar de parar el mundo,
de negar la evolución
de lo que está
demandando el mercado,
es ir contracorriente.
Lo que se va a lograr,
y muy rápido, es
desalentar la inversión”.
Y empiezas a ver signos de cansancio. Estamos llegando a
un nivel de agonía y todo lo que estamos haciendo
es deteriorar el producto. Para mí, Cancún
está cansado: ya tiene treinta y tantos años,
requiere una reingeniería.
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Sobre la falta de disciplina
En algunos lugares hay una rigidez en los
planes en contra de la contaminación visual, los
letreros, los anuncios, la altura
de las construcciones.Aquí al revés, el que
tiene lana hace lo que se le pega la gana. El Riu es el
mejor ejemplo. En este momento, ¿qué imagen
quieres proyectar? Desde luego, ya no es la imagen de antes.
Sí, son 50 mil cuartos de hotel, pero en un ambiente
agradable, sin contaminación visual, con calles limpias,
bien iluminadas y con seguridad. Ese es un producto atractivo.
Pero hay que ver Acapulco.
Afortunadamente, Cancún no tiene la pobreza montada
frente a los hoteles, sino que la tiene separada. Pero mientras
se estaban peleando por la postura del home port, les metieron
el Riu. ¿Qué no se dan cuenta que les está
rebajando la imagen a lo más barato?
Sobre la visión
del destino
Hay una cuestión de filosofía
empresarial, de libre mercado, porque si un señor
está vendiendo cuartos a 40 dólares y está
haciendo negocio, no puedes decirle que no venda a ese precio.
Sería volver en forma muy simpática a antes
de los 70’s, cuando la Secretaría de Turismo
autorizaba las tarifas, la cual valía una pura y
dos con sal. Por otra parte, si te sales del precio total
del paquete por impuestos, por esto
o por aquello, simplemente los mayoristas te reducen la
promoción y se van a otro lado. Uno de los países
que ha dicho ‘mantenemos calidad y no competimos por
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número’
es Bermudas, pero es muy pequeña, no pueden tener turismo
masivo porque no tienen dónde construir vivienda para
la gente. La ocupación es alta y el ingreso promedio
que dejan, también. Pero regreso al tema: si te sales
del precio de los paquetes, se van a ir a Tailandia, a Caimán,
al fin del mundo. Estamos hablando de globalización,
no podemos pensar que somos los únicos y que podemos
limitar nuestro mercado. Sí no queremos competir, si
no queremos cruceros, pues no queremos turismo y tan tan.
Sobre la cruda realidad
Un presidente municipal electo
por tres años, ¿qué incentivo tiene para
ver a mediano y largo plazo? ¿Qué le importa?
Los gobernadores duran más, pero su visión es
igualmente limitada. Esa falta de visión política
es veneno para el turismo. Tal vez el antídoto sería
un sector privado fuerte y unido, pero en el turismo eso es
casi imposible. Y no sólo aquí, sino en todo
el mundo. Desgraciadamente, en la OMT tenemos estadísticas
que son desoladoras. En promedio, en todo el mundo, cambian
cada dos años y medio a los secretarios de Turismo.
No hay continuidad, y los sectores están divididos.
Los operadores se pelean con las agencias mayoristas, los
mayoristas con los minoristas, todos contra las líneas
aéreas y los hoteleros contra todos. Parece que estamos
destinados a pelear entre todos y nunca habrá un fuerte
crecimiento. Así que en ese campo Cancún no
es la excepción: por desgracia, es la regla.
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Voces
del Consejo |
Octavio Lavalle |
Carlos Constandse |
Nosotros
hemos hecho algo que no está bien, porque no
hemos podido capturar nuestro mercado natural, que es
el más importante del mundo. No hemos atraído
con eficacia a 50 millones de personas que viven a menos
de tres horas de vuelo, y nos estamos peleando por mercados
en donde hay un océano de por medio. |
El
problema del Riu no es el precio, es la imagen. Lo que
distinguía a Cancún de todos los destinos
era esa armonía que había en el proyecto.
Eso ya se acabó, ahora vienen los edificios de
18 o 20 pisos, porque se sentó un precedente.
No podemos hacer nada en Cancún, pero sí
en la Riviera. Tenemos la posibilidad de que no muera
esto, si no nadie va a querer venir. |
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Guillermo Martínez |
Isaac Hamui |
Lo
digo por experiencia propia: hay gente que sale con
ciertos comentarios que no son estrictamente la verdad
absoluta, pero se repiten tantas veces a través
de los medios, que se convierten en realidades, y después
no convences a nadie que las cosas no son así.
Hoy por hoy, se dice que el Riu está vendiendo
a 40 dólares todo incluido y no es así.
Podría ser, pero no es: cada quien es dueño
de su propio negocio, y a nadie le ponen una pistola
en la frente para que venda un cuarto a 10 dólares.
Pero hay un manejo tendencioso e interesado de la información:
las acusaciones de guerra de precios tienen, antes que
nada, una intención política. |
Lo
que les falta a los turisteros mexicanos es la visión
a largo plazo. Al que tiene visión no le importa
vender barato, porque está haciendo un mercado
que a fin de cuentas va a pagar más. Pero eso
se tiene que hacer con dinero, no se puede hacer con
saliva. Los mercados cuestan: hay que ganárselos. |
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