| En los días
que corren, organizar un congreso puede parecer una actividad
rutinaria, sobre todo en una ciudad acostumbrada a organizar
congresos.
Empecemos por la necesidad de conseguir un local adecuado,
donde puedan sesionar, con cierta holgura, digamos que mil
500 participantes. Bien, Cancún cuenta con múltiples
opciones para un evento de esa dimensión.
Desde luego, hay que garantizar que el local tenga el mobiliario
y el equipo adecuado, personal calificado para atender a los
delegados, que exista un sistema de transporte eficiente hacia
el aeropuerto y hacia los hoteles, en fin, los miles de pequeños
detalles que hacen la diferencia en los congresos; pero por
fortuna, otra vez, en Cancún operan varias compañías
especializadas que pueden encarar esa problemática.
En paralelo, por supuesto, hay que conseguir conferencistas,
asegurar reservaciones de hospedaje y transportes.
Por último, hay que obtener anuncios
oportunos y sugerentes, que los trámites de inscripción
sean sencillos, y lograr que mil 500 curiosos estén
dispuestos a pagar una cuota y a sacrificar un par de días,
para convertir la reunión en un éxito.
Ahora bien, ¿cómo conseguir todo eso sin un
quinto en el bolsillo?
“Aquí la palabra clave es conseguir”, comenta
Gerardo Treviño Garza, presidente estatal de Jóvenes
Unidos, agrupación no lucrativa que promueve la difusión
de valores entre la juventud. “El reto será sacar
el congreso adelante con un presupuesto inicial de cero pesos
con cero centavos”.
Pero a escasez de recursos hay que oponer abundancia de entusiasmo:
“A nivel Quintana Roo, somos 22 jóvenes quienes
estamos involucrados en el proyecto, cuyo temario en el congreso
sugiere con claridad los propósitos de la organización.”
Los asistentes escucharán pláticas formativas,
mas no religiosas, de temas cotidianamente juveniles: drogadicción,
alcoholismo, sexualidad, desintegración familiar, superación
personal, orientación vocacional, filosofía
del esfuerzo, para concluir con un concierto de artistas renombrados.
En esencia, algo para meditar con un remate divertido.
“El nombre mismo del congreso, al que hemos llamado
Give me a break, va en ese sentido. Queremos que los jóvenes
reciban información oportuna de temas que nos preocupan
de cerca. No es lo mismo oír hablar del sida o de drogas,
que escuchar a gente que lo padece y que lo enfrenta con gran
fortaleza espiritual. Después de escuchar esos testimonios,
te ves obligado a reflexionar sobre ti mismo, sobre tu familia,
sobre tu ciudad, sobre el mundo que nos espera”.
Jóvenes Unidos, que nació en Saltillo hace algunos
años y que actualmente cuenta con más de 10
mil miembros activos, ya ha organizado congresos semejantes,
el último de los cuales se celebró en Tamaulipas,
pero ninguno de la magnitud del foro cancunense.
“Hablando de conseguir, ya conseguimos bastante, como
la sede: el Centro de Convenciones, mediante un generoso patrocinio
del DIF estatal. Asimismo, la transportación aérea
y terrestre, hospedaje, equipos de sonido y anuncios de prensa.
Con sus dolorosas y sorprendentes excepciones, los empresarios
de Cancún han sido ampliamente solidarios con la causa.
Ahora tenemos que conseguir lo más difícil:
que mil 500 jóvenes cancunenses se decidan a formar
parte del esfuerzo”.
Pero tal decisión implica un costo: 180 pesos por persona.
Señala Treviño Garza: “Sabemos que es
un boleto caro, que no todos los jóvenes pueden disponer
de esa cantidad. Pero tenemos una gran cantidad de empresas
que están patrocinando inscripciones para jóvenes
que se interesen y que no pueden pagar. La cuestión
es que se acerquen a nosotros y vemos la forma de integrarlos”.
La reunión de Jóvenes Unidos está programada
del 25 al 27 de septiembre, después de la reunión
ministerial de la OMC.
El 25 de septiembre tendrá lugar la firma de convenio
Unidos por México, que tendrá como objetivo
unir esfuerzos a favor de los más necesitados. Participan:
Fundación Vamos México, Fundación Televisa,
Fundación México Unido, Fundación Teletón,
Jóvenes Unidos y Fundación Red Familia.
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