Año 5 Número 59 Febrero 2008

Oscar

y

Lalo

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo.
Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

Estoy muerta Pimienta, hemos recorrido quién sabe cuántos kilómetros de la carretera Cancún-Tulum y ni señal de un solo comedero.
-Es curioso Sal; es entonces cuando extraño mis puertos favoritos: Veracruz y Acapulco, donde pululan por doquier.
-¡Mira, allá hay uno!
-¿Qué Oscar y Lalo no estaba en la playa, Pimienta?
-Cierto. ¿Se tratará de una sucursal?
-No lo sé, pero para ya.
-Guardando la esencia de aquellos paraderos de los años 80´s, Oscar y Lalo es una interesante propuesta para todo viajero, y no sólo en lo gastronómico.
-En efecto, tiene ese aire regional que verdaderamente antoja; ve qué entrada tan amigable, con ese maravilloso estero y sus reproducciones mayas que nos remiten a nuestra rica cultura.
-Me gustó su mobiliario, muy caribeño, y su cocina a la vista del comensal…
-Pensé que se trataba de un lugar de pescados y mariscos. Mira qué robusto está su menú, hasta cortes finos de carne.
-Los cevichitos son de rigor… ¡Qué rico está el de caracol!
-A mí me encantó el de camarón, muy superior al de pescado…
-Y hablando de pescado, uno frito para compartir…
-Qué suave y jugoso…
-Ya lo creo, Pimienta, no le dejaste ni los ojos.
-Harto copioso, que no hallo qué más pedir, Sal… Esos frijolitos parecen de la olla… Muy buenos, aunque no me ha matado su arroz.
-Si no te importa, Pimienta, pediré una orden de chiles rellenos, también para compartir…
-Ya lo creo Sal, y me tienta el antojo.
-No sé tú, Pimienta, pero encuentro en su menú disparidad culinaria y… de precios. Lo mismo vale el par de chiles rellenos que un buen corte de carne. ¡Asombroso!
-Reparas en muchos detalles, Sal. Pero en efecto, es algo curioso; hay platillos a mi gusto muy caros y otros baratísimos.
-¿Te has fijado en el movimiento de este lugar? Viene mucho turista…
-También muchos lugareños, Pimienta. Da gusto encontrar en estos parajes un pintoresco lugar que nos acerca a nuestras tradiciones, con la buena mesa caribeña, y con la hospitalidad.
-Es cierto, coincido contigo en todo, su servicio es atento y amigable. Y también encuentro interesante haber hallado este rincón en medio de la nada.
-Lugares como éste deberían abundar a lo largo de la carretera, se antojan como fiel reflejo de nuestras costumbres, tan comunes en otros sitios del país.
-Me siento muy satisfecha…
-Yo también, y encantado de repetir la visita, ahora que estamos de viajeros lugareños.

 
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