Año 5 Número 59 Febrero 2008

Prevenir

antes que

lamentar

El asma es un padecimiento mundial y bastante frecuente en nuestra región peninsular, y aunque generalmente siempre se relaciona con las etapas de la infancia, la adolescencia y en los adultos, poco se habla del asma en la mujer embarazada.
Las mujeres asmáticas que se embarazan pueden sufrir cambios en el comportamiento del padecimiento, aunque no es posible predecir del todo qué efecto tendrá, pues un tercio notará una mejoría, otro tercio un empeoramiento y el otro tercio no sentirá ninguna diferencia.
Sin embargo, es muy importante que haya un buen control del asma durante la etapa de gestación. Y en ese sentido hay que despejar algunas interrogantes:
¿Una mujer embarazada puede seguir utilizando inhaladores que contengan corticoides? La respuesta es sí, aunque deben de ser utilizados en dosis bajas, así como también los broncodilatadores de corta acción.
Se ha investigado mucho sobre la utilización de los corticoides inhalados durante el embarazo y se ha mostrado que son seguros tanto para la madre como para el producto. Asimismo, vale la pena mencionar que los medicamentos inhalados para el asma también pueden ser utilizados durante la lactancia debido a que no entran en contacto con la leche materna y así se aprovecha ese primordial alimento que ayudará al bebé a crecer más sano y con menos posibilidades de sufrir de alergias, como el asma misma.
El asma inestable o mal cuidada durante el embarazo, al igual que el tabaquismo, producen un retraso del crecimiento del bebé debido a la disminución del aporte del oxígeno.
¿Por qué el asma incontrolada afecta al feto?
Como el feto recibe oxígeno de la sangre de la madre, una reducción en la cantidad de éste puede conllevar una menor de oxigenación en la sangre fetal. Esto, a su vez, puede afectar la supervivencia y el crecimiento del feto, ya que éste requiere un suministro constante de oxígeno para su desarrollo y crecimiento normal.
Por tanto, es responsabilidad de la madre tener un ade-cuado control del padecimiento y no fumar, ni permitirlo a ninguno de los miembros de su familia en casa o en el trabajo.
Aprovecho para mencionar que otra situación en la que los cambios hormonales modifican la conducta del asma es durante el ciclo menstrual, y es en la semana previa al periodo en la que se manifiesta esa alteración que se cono-ce como asma premenstrual, y que, independientemente de los cambios hormonales, puede estar relacionada con el uso de algunos medicamentos para los dolores de la mens-truación, como son el ácido acetilsalicilico y algunos otros fármacos antiinflamatorios que pueden ser la causa de esa exacerbación, por lo que se recomienda en caso de molestias tomar paracetamol, el cual no le causará problema alguno.
Así que los objetivos del manejo y el tratamiento del asma durante el embarazo son los mismos que para otros pacientes: prevenir la hospitalización, las visitas a la sala de emergencia, las ausencias al trabajo y la incapacidad crónica.

El manejo apropiado del asma durante el embarazo previene la salud de madre
y feto, la hospitalización,
la ausencia laboral y
la incapacidad crónica

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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