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-De que está bueno, está buenísimo. Como íbamos puros cuates nos la pasamos botaneando. Tienen unos carpaccios de marlín ahumado y de pulpo con mole que están de agasajo. También tienen, a veces, abulón fresco, que nunca había probado en mi vida. Y un aguachile de camarón muy aceptable. Y unos tacos de un ostión gigantesco, el huarache, empanizado, con su salsita picante.
-No me digas que tenían salsa Huichol.
-La verdad no la extrañé. En eso andan bien, porque te colocan en la mesa varias vinagretas, de cebolla, de manzana, de jengibre, y varias salsas caseras, de habanero, de chipotle, mil islas, de mayonesa, y hasta algunas de marca, como Guacamaya, Búfalo, Tabasco, de modo que tienes muchas opciones para sazonar, y eso es básico con los mariscos. De hecho, ni les pregunté si tenían Huichol.
-¿Y la cocina? Porque tú eres un troglodita que pide conchas en la noche, pero la gente normal come caliente.
-Yo requiero inmensas cantidades de fósforo, Sal, para estar a la altura de tus apetencias. Así que no probé ningún guiso, pero le eché un ojo a las mesas vecinas y a las caras de gula de los parroquianos. Con esos elementos de juicio, yo hubiera pedido el oily fish, un pescado de fondo de aguas frías, que lo preparan con una reducción de balsámico y chipotle, o un filete de dorado, envuelto en hoja de plátano y hoja santa.
-¿Qué hubiera pedido yo?
-Como eres agridulce, te hubieras dejado seducir por una de tres: la lonja de pescado con jamaica y alcaparras, los camarones al coco con chutney de mango, o la langosta enchilada con mantequilla de lima.
-Esas combinaciones suenan sensuales, y hasta afrodisíacas. Y ya que entramos al tema de la seducción, ¿cómo quedaron tus niveles de fósforo?
-Venga, vamos a la prueba de fuego. Como dicen los clásicos, con que me haya salido uno bueno.
Q'Fish: Avenida Bonampak 117, SM 4 (frente a la gasolinera)
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