Año 2 Número 13 Abril 2004
 

* Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico. .

Celebramos orgullosos el primer aniversario de Latitud 21. Estamos satisfechos porque hemos mantenido los principios que le dieron origen. Hay cosas que no cambian, una de ellas es nuestro compromiso con la calidad. Durante este primer año elegimos cada espacio gastronómico midiéndolos con los estándares más altos para que cada número de Latitud 21 garantizara la información realizada con objetividad. Así es como nuestra retina ha registrado cada restaurante que hemos visitado; algunos de ellos nos han impactado más que otros en la memoria, en el paladar, en el olfato... Pero los ires y venires no terminan aquí, ya que seguiremos sorprendiéndolos, y como nuestros lectores son unos bon vivants de primera queremos informarles del porqué algunos de ellos se nos quedaron en el tintero.

Casa Rolandi P.C.: Cambió su fachada, pero su personal sigue poco orgulloso de la pobre autenticidad del generoso y antiguo menú que ofrece su cocina; quizás este sea el verdadero motivo que tienen los camareros para brindar un servicio impersonal.

La Habichuela-Labná: De vez en cuando, una comida en particular asume la categoría de símbolo y se convierte en emblema de una ciudad; esto debemos aplaudirlo y agradecerlo a la extraordinaria cocina típica yucateca que nos ofrece Labná. Estos dos espacios gastronómicos están bien anclados en sus tradiciones y periódicamente tratan de salir de la senescencia sin conseguirlo por completo.

Locanda Paolo: Aquí usted necesitará dominar el arte de la sutil indiferencia, pues con su nueva ubicación y la inversión que su propietario destinó al lugar para darle una nueva personalidad con su actual cocina fusión no ha logrado convencer... ¡No se alarme! las paredes nuevas y la decoración polvorienta y con algunas telarañas que cuelgan del techo y las esquinas sólo podrían clasificarse de antihigiénicas si algo de ellas cayera dentro de su plato.

 

Lorenzillos: Será nuestro próximo destino, ya que se trata de uno de los restaurantes más agradables con vista a la laguna Nichupté y con una excelente reputación de langosta y mariscos. El regreso aquí es obligatorio para entender el porqué del éxito de este lugar.

Casa Angelus: Luego de una agradable velada y con una comida honesta, literalmente nos corrieron a las doce de la noche, ¡como cual Cenicienta!, pero regresaremos para rectificar la experiencia.

IL Piacere: Animados por la audacia de la familia de la Dolce Vita, estos viejos empresarios regresan al centro de Cancún, pero con la precaución de dejar en el olvido el nombre original de Cenacolo. Hemos tenido la mala fortuna de quedarnos con las ganas de visitarlo en dos ocasiones, ya que después de previas reservaciones la mesa que nos asignaron es ¡la que está justo cerquita de los baños!.. Y ni Dios Padre logró convencer a los anfitriones de que nos asignaran una mejor en el interior ¿¡Qué dizque todo estaba previamente reservado!?.. Las nuestras fueron solicitadas con una semana de antelación.

También se nos quedó en el tintero la muerte anunciada de Vivendi. Y necesitamos una visita más a The Royal BandStand para entender la personalidad de este restaurante.

Ah, ¡el error! Esta vez se lo adjudicamos a los organizadores de la celebración de nuestro primer aniversario: ¿Cómo? Así es. Mira, Pimienta, después de la exquisita cena que degustamos se entregaron decenas de reconocimientos a cancunenses y a los anfitriones del hotel Oasis, Sr. Pedro Pueyo y Sr. Javier Marañón, pero, como de costumbre, se dejó en el olvido a los artesanos de este evento. En nuestro nombre brindamos un humilde agradecimiento al chef Miguel Paz y todo su séquito de colaboradores por la magnífica prestancia que nos brindó en esta noche de gala. ¡Felicidades! Teniendo en consideración el número de invitados de esa noche, créame, en verdad todos sus platillos fueron bien elegidos y elaborados. Enhorabuena; estamos seguros que para el segundo aniversario, Latitud 21 le entregará un reconocimiento.

 
 


 

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