Año 2 Número 13 Abril 2004


Francisco Verdayes .

La clave del éxito en los negocios no parece ser ningún secreto para Gerardo Olavarrieta León, pues, asegura, las épocas de crisis también son épocas de oportunidades

Gerardo Olavarrieta León nació en Tapanatepec, Oaxaca, y aunque por su cuerpo corre sangre española está orgulloso de ser -dice- “indio oaxaqueño” y de haberle entregado gran parte de su vida a la Armada de México.

Estudió en la Escuela Naval y se graduó como cadete. Siendo muy joven quiso ser ingeniero electrónico y con ese sueño concursó y ganó una beca para ir a Génova, Italia, pero el favoritismo lo marginó y en consecuencia decidió estudiar en el Instituto Politécnico Nacional la carrera de ingeniería en comunicaciones electrónicas.

Durante 48 años trabajó para la Armada de México en donde alcanzó los grados de cadete, oficial, comandante y almirante; se retiró –asegura, entre risas- porque le dijeron que no había grado de mariscal.

Siendo militar e ingeniero inició su propio negocio en el ramo de la construcción, y cuenta que llegó por estos rumbos hace más de 30 años cuando no había nada. “Tengo más de 37 años de ser contratista y llegué cuando trabajaba por Campeche, Chetumal y Yucatán, cuando se hicieron las primeras clínicas del Seguro Social. En Quintana Roo hicimos las garitas de la Aduana, el muelle en Puerto Morelos e Isla Contoy”.

A finales de 1976 Gerardo Olavarrieta construye en Cancún las Suites Kokai; de 1978 a 1979 el hotel Plaza Kokai y entre 1980 y 1981 los Condominios Kokai.

-¿De dónde salió el nombre de Kokai?

“Bueno, kokai en maya significa cocuyo… Lo escuché en la canción Caminante del Mayab, me gustó mucho y pensé que era japonés pero no, es maya”.

Trabajando con el hotel Plaza Kokai, Gerardo -hombre de retos- decidió afiliarse a una franquicia americana como Howard Jhonson: “Me entró la idea que necesitaba turismo y pensé que afiliándome a una empresa extranjera iba a tener éxito y que llegarían toneladas de gringos, pero no fue así y luego de 10 años los mandé a su casa porque lo único que hacían era cobrarme, y ahora soy otra vez hotel Plaza Kokai”.

La clave del éxito en los negocios no parece ser ningún secreto para Gerardo, pues asegura que las épocas de crisis también son épocas de oportunidades.

-¿Por qué?

“En las épocas de crisis se ve el temple y el coraje, las oportunidades en que puedes desarrollarte”.

Gerardo Olavarrieta no sólo ha ocupado cargos como militar, también como empresario; ha sido presidente de la Asociación de Hoteles, en donde dice que fue una agradable experiencia y comprobó que tiene muchos amigos. “Tengo más amigos que enemigos, pero yo prefiero los enemigos… Los amigos hablan bien de ti y los enemigos te atacan, ahí es cuando sabes hasta dónde puedes llegar”.

Don Gerardo Olavarrieta León tiene 48 años de casado con la señora María del Carmen Fritsche y tiene tres hijos: Oscar, quien es presidente de la Canirac en Cancún, Arturo y Gerardo, ingenieros civiles y viven en la Ciudad de México, y Silvia quien es licenciada en Relaciones Públicas y estudia contabilidad en San Francisco, California.


Don Gerardo acompañado de su esposa, María del Carmen Fritsche. Foto Archivo Olavarrieta.

 
 


 

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