Los
científicos saben que tomar puede prevenir ataques
al corazón, pero nuevas investigaciones muestran
que es más importante qué tan frecuente lo
hace, que lo que ingiere y cuánto.

Tan poquito como medio vaso
cada segundo día es suficiente para reducir el riesgo,
sin importar si es cerveza, vino tinto, vino blanco o licor,
indica el estudio. Ya sea con los alimentos o en algún
otro momento, esto es irrelevante.
“Fue una sorpresa que --casi sin importar otros factores
asociados con el beber-- la frecuencia con que se hace parece
ser lo que reduce el subsecuente riesgo de ataque al corazón”,
dijo el doctor Kenneth Mukamal, de la Escuela de Medicina
de la Universidad de Harvard, quien condujo el estudio.
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Aquellos
que toman por lo menos tres días a la semana tienen
menos posibilidades de sufrir ataques al corazón
que aquellos que son abstemios. Y casi no hay diferencia
si lo que toma es medio vaso o cuatro. Quienes beben solamente
una o dos veces a la semana tienen 16% menos riesgo de un
ataque al corazón.
Algunos estudios indican que el alcohol
aumenta el nivel del buen colesterol y también adelgaza
la sangre, deshaciendo los coágulos que causan los
ataques. Pero el alcohol se diluye con bastante rapidez
y su efecto en las células rojas es de corta duración,
de acuerdo con Mukamal.
El especialista especula que el tomar
moderadamente es benéfico porque ayuda a mantener
la sangre ligera. “Creemos que podría tener
el mismo efecto que tiene en la gente que toma aspirinas
diariamente o cada segundo día. Un poquito de alcohol
de manera regular ayuda a las plaquetas a engrosarse y previene
ataques cardiacos”, dijo.
El estudio se publicó en el New England Journal of
Medicine.
No
tomar
demasiado
Mukamal y otros médicos
enfatizan que la investigación se aplica solamente
a bebedores moderados. Los peligros de beber demasiado se
encuentran bien establecidos e incluyen:
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alcoholismo,
manejar en estado de ebriedad, y daños al hígado
y al cerebro. Estudios también revelan que las mujeres
que toman dos o más copas al día son 41% más
propensas a desarrollar cáncer de mama que las que
no lo hacen.
“No creo que ningún doctor le aconseje a un
paciente que empiece a tomar para prevenir enfermedades
cardiacas”, señala el doctor Gary Francis,
director de la unidad de cuidados intensivos en la Clínica
Cleveland.
“Todos nosotros, los que tratamos pacientes, necesitamos
ser cuidadosos en cuanto a señalar que esto no se
tome como una licencia para abusar del alcohol. Ciertamente
no queremos intercambiar un problema de salud por otro”.
Mukamal, así como otros especialistas entrevistados,
enfatizó que la gente debe consultar con su médico
referente a su manera de beber.
Por mucho tiempo los doctores han creído que el vino
rojo explica la llamada “Paradoja Francesa”
--el hecho de que los franceses tienen menos ataques al
corazón que los americanos, aun siendo su alimentación
más rica--. Pero el nuevo estudio agrega evidencia
que es el alcohol mismo y no sólo algo encontrado
en el vino tinto, tal como el pigmento rojo, lo que es bueno
para el corazón. |