 |
A excepción del montón de habitantes de Riviera Maya y de las islas que vienen a Cancún a abastecerse con regularidad, o de los turistas nacionales que aprovechan su estadía para comprar algunos productos con precios bajos en impuestos, no veo cómo Cancún tenga la más ínfima posibilidad de convertirse en un destino de compras.
A Cancún los turistas vienen a la playa. Punto. Sin importar si viajan por simples vacaciones, luna de miel, spring break o aun para asistir a alguna convención.
|
Marisa Steta, directora de la oficina de Clubes de Producto de la Secretaría de Turismo estatal, comunica que el retail de Cancún equivale a 290 mdd al año. La cifra la recaba la Asociación de Plazas Comerciales, y su validez me parece cuestionable pues, por un lado, ¿quién se atreve a informar sus ventas reales? Por el otro, ¿cuánto vale el comercio informal, el de mercados, paraderos turísticos y puestos ambulantes de la zona? Y por último, ¿cuánto de estas ventas "reportadas" corresponden a compras hechas por habitantes locales?
En promoción turística es común hablar de Clubes de Producto. Yo los considero válidos como esfuerzos cooperativos de marketing, pues complementan una labor integral de atender-atacar nichos de mercado. Pero de ahí a que Cancún tenga el potencial para originar turismo del denominado "de compras" estamos hablando de palabras mayores. ¿Viajar para comprar qué? ¿Platería? ¿Artesanías? ¿T-shirts? ¿Productos de tiendas de conveniencia? Hay en Cancún, y en la zona, un número muy pequeño de tiendas o marcas que no existen en las ciudades de donde provienen mayormente nuestros visitantes. Esquemas que mejoren el retail de Cancún son indispensables, pero sólo para mantener un nivel de competitividad como destino.
Existen posibilidades limitadas, pues sólo sirven a un segmento de mercado que existe gracias a que durante años esta área se posicionó como una zona semi libre. Incentivos semejantes sostuvieron la economía de poblaciones como Chetumal y otras economías incipientes de México durante años, mientras papá gobierno optó por cerrar las fronteras al comercio extranjero. (Una práctica proteccionista más, por la que seguiremos pagando los hijos idiotas en que nos convertimos los mexicanos por tantos años, y que a veces seguimos siendo.)
Hoy, el comercio mundial evoluciona ante cientos de acuerdos multilaterales que eliminan aranceles entre bloques económicos y países, ante la monstruosa capacidad de China para fabricar todo con una eficiencia inalcanzable, ante la proliferación de empresas de mensajería especializada y ante la impresionante agilidad de Internet para desplazar lo que sea, cuando sea, a precios cada vez más competitivos (en México, por la falta de un marco legal adecuado, aún no sabemos ni qué significa esto del comercio electrónico).
Por lo anterior, me parece que no sólo no contamos con la capacidad, sino que hasta la visión la tenemos distorsionada. |