Año 2 Número 19 Octubre 2004

Sigfrido Paz Paredes

El pasado 26 de agosto se celebró un aniversario más de la creación del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y del desarrollo integral de sus centros turísticos.

He aquí un extracto de la Relatoría Comentada del Foro XXX Años de Fonatur

Resulta obvio para cualquier estudioso del turismo que las corrientes turísticas nacionales e internacionales se dirigen a donde existe alojamiento hotelero.

La estadística turística liga inexorablemente cuartos de hotel, niveles de ocupación y número y gasto de visitantes.

Los condominios y las residencias no atraen el turismo de alto gasto, provocado por los hoteles e indispensable para la economía de la población. Cuernavaca nunca ha sido un gran centro turístico por esta razón. Es una zona residencial con hoteles limitados a la ocupación de fin de semana, a pesar de estar junto a un mercado de 20 millones de habitantes.

Acapulco se está "cuernavacatizando". Sus hoteles se transforman en condominios y el gran desarrollo de Punta Diamante es básicamente un desarrollo residencial, no un centro turístico. Las cifras del turismo y su gasto en Acapulco son muy severas.

El desempleo en hotelería y servicios se convierte en la mayor concentración de vendedores ambulantes en las playas de México, lo que, a su vez, obstaculiza, destruye y disminuye las corrientes turísticas.

La pérdida de atractivos naturales, históricos y sociales de Acapulco, Puerto Marquez, Coyuca, Papagayo, Tres Palos, la Quebrada , el centro histórico y la contaminación de la Bahía de Acapulco han generado el imperio de las discotecas, los table dance, la prostitución y el reventón, propiciado por una supercarretera desde la Ciudad de México, que lo convierte en un centro turístico de fin de semana, sin uso, sin ocupación y sin ingresos de lunes a viernes.

En Cancún se privilegió a los hoteles y Fonatur fue el exitoso responsable.

En Ixtapa, Fonatur fue limitado en la construcción de hoteles y se dio el caso de que uno de los directores generales del Fondo, Mario Moya Palencia, se opuso a la promoción de cadenas hoteleras internacionales en Zihuatanejo, declarando paladinamente que Cancún

era para el turismo extranjero e Ixtapa para el turismo nacional, ignorando que el éxito de los destinos mexicanos de playa se basa en la combinación del turismo internacional de invierno y del turismo nacional de verano.

Cancún es un destino con la madurez suficiente para que se gesten proyectos inmobiliarios condominales en la franja costera, que antes era exclusiva de hoteles, una oferta diferente, nueva y moderna con instalaciones de primera en la supraestructura inmobiliaria, atrayendo a un mercado de mayor poder adquisitivo que deja más derrama que un turista convencional. Proyectos como Punta Cancún ofrecen una oferta complementaria, que permite competir en el contexto mundial del desarrollo turístico moderno.

 
 
 


 

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