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Todavía por un rato, Cancún seguirá sufriendo la orgía visual que, sin ningún recato, se ha instalado en los camellones del primer cuadro de la ciudad. Y esta vez no por culpa del gobierno, que tuvo un arranque vigoroso y atinado en sus primeros días de administración. Servicios Públicos y Desarrollo Urbano liquidaron de un estirón 64 estructuras para espectaculares, pero no pudieron derribar las 18 restantes, de acuerdo con el censo levantado. El motivo: tres empresas del ramo se ampararon, y, aunque saben que la tienen perdida, ganarán unos meses con argucias legales, sin ningún reparo por la contaminación visual del paraíso. El colmo, pues. |