Año Número 24 Marzo 2005

El rotavirus es el agente viral que representa la causa más importante de diarrea aguda inductora de deshidratación grave, que pone en peligro la vida de los niños menores de dos años de edad en todo el mundo

Las gastroenteritis generadas por virus son la causa más frecuente de diarrea. Existen varios tipos de virus, pero uno de ellos, el rotavirus, es la principal amenaza en lactantes y bebés de los tres meses hasta los dos años de edad.

Este padecimiento produce en los pequeños una diarrea intensa acompañada generalmente de vómitos y fiebre, causándoles una fuerte deshidratación, que de no ser atendida oportunamente podría llevarles incluso a la muerte.

El rotavirus es un padecimiento altamente contagioso y la vía más frecuente del mismo es la fecal-oral, así como también alimentos y agua contaminada.

Es importante saber que hay que continuar administrándole líquidos (suero oral, leche), mientras acude a su médico o a su centro hospitalario, para evitar la deshidratación.

Una vez más se dice que la lactancia materna produce una cierta inmunidad al respecto.

Debido a que el rotavirus es el patógeno productor de diarrea más común en todo el mundo, con más de 125 millones de casos, desde 1970 se empezó a trabajar en el desarrollo de una vacuna eficaz contra este padecimiento. Actualmente ésta ya existe en el mercado y ha demostrado tener muy buenos resultados. La vacuna, que se administra vía oral, también ha impedido el incremento de mortandad y ha reducido los altos costos que genera esta agobiadora enfermedad.

De acuerdo con datos, el rotavirus en países en desarrollo produce 440 mil muertes por año, y a pesar de las medidas preventivas que éstos han puesto en marcha, tal como el consumo de agua limpia y buena higiene, no se ha logrado disminuir el número de casos. Por ello resulta elemental estar atentos y seguir todas las indicaciones al respecto.

Conviene citar que en México el rotavirus puede presentarse en cualquier época del año, pero prevalece más durante los meses de otoño, y en lugares como el trópico en invierno.



 


El cuadro se inicia de manera abrupta con vómitos y fiebre, seguidos de una diarrea acuosa abundante que puede conducir a deshidratación.

La temperatura baja rápidamente: los vómitos ceden en un lapso de 24 a 48 horas y la diarrea de dos a siete días.

 
 
 


 

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