No hace mucho tiempo escoger el vino para las comidas no era cosa difícil, vino blanco para los pescados y mariscos y vino tinto para las carnes. Eso era todo.
Hasta hace unos pocos años las revistas especializadas y los restaurantes comenzaron a tener y contratar a expertos para poder escribir y seleccionar el vino que uno "debería" tomar con cada alimento, y fue ahí donde las cosas se comenzaron a complicar. Con la apertura de los mercados de importación y la reciente proliferación de vinos, tipos de uvas, casas de vino, etcétera, la elección empezó a ser compleja.
Pero comenzaremos a decir lo que los expertos nos dicen: "No existe el vino correcto ni el vino equivocado para cada comida". Entonces ¿cuál es el vino adecuado? ¿Cuál es el vino que se debe de tomar y sugerir? La respuesta es muy fácil. "El vino correcto es el vino que a ti te gusta. Dicen los expertos: Hay que experimentar, hay que probar y hay que equivocarse, hasta que nos cansemos". El probar los vinos con la comida no es una ciencia sino un arte, y como cualquier arte hay un campo infinito de opciones. El vino como el arte es, entonces, subjetivo.
Una de las preguntas más frecuentes a los expertos en esta materia es: ¿cómo puedo aprender a entender y conocer sobre vinos?
Siguiendo los consejos de Anthony Dias Blue, experto de la revista Epicure & Gourmet, hablaremos un poco de "lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer" al encontrarnos en el punto de la elección del vino. Comenzaremos con lo que se debe hacer para contrarrestar nuestros miedos.
1. Comienza comprando un vino bueno y no caro, y poco a poco ve subiendo tu escala y tu precio a vinos más fuertes, estructurados y poderosos. Un Merlot (tinto) o un Chardonnay de aproximadamente 70 pesos (todos sabemos que para todo hay un mínimo) estaría bien como tu primer vino.
2. Prueba de todo, sólo probando encontrarás la diferencia y tu memoria irá almacenando sabores y texturas.
3. Sigue tus instintos, no debes de tomar el vino sólo porque todos dicen que es el mejor y es muy caro. Recuerda que en gustos se rompen géneros.
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4. Busca un balance, esto puede ser lo más difícil de encontrar. Los vinos son una compleja mezcla de elementos, frutas, maderas, especies, etcétera. Los buenos vinos son buenos y complejos porque tienen todos estos elementos bien balanceados; busca un vino simple y que tenga suavidad en su mezcla. Conforme experimentes encontrarás el sabor que más te gusta.
5. No bebas en vaso de plástico; no quiero ser pretenciosa, pero necesitas una copa de cristal, no tiene que ser una muy cara; busca un vaso o copa transparente, entre más delgada y más ancha permitirá a tu vino respirar y engrandecerse.
6. Sirve el vino a buena temperatura, los vinos nacen y se hacen en una temperatura promedio de entre 15 y 20 grados. No los enfríes por horas en hielo, ni los dejes de adorno arriba del refrigerador, eso los mata.
7. Guarda tu sobrante de vino en el refrigerador, lo puedes tener máximo dos días y después lo puedes usar para cocinar.
8. Establece una relación con tu proveedor de vinos, es importante que conozca tu presupuesto y tus gustos, así como para qué o quién vas a comprar ese vino. No es lo mismo comprar un vino para una fiesta coctel, para una cena entre amigos o un vino para todos los días. El te irá aconsejando y exponiendo a diferentes uvas y bodegas para lograr esa variedad y esa experiencia que se necesita para saber finalmente qué es lo que te gusta y qué es lo que no te gusta.
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