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Un marketing político efectivo llevó a Chacho de manera legítima a ocupar la silla de la presidencia municipal de Cancún. Como todo sistema de marketing, propuso algunas promesas básicas. Una de las más sonadas fue la de: "¡Vamos a limpiar Cancún!".
No dudo sobre la legitimidad de la propuesta, aunque careció de más detalles, pues no especificó a cuál Cancún se refería.
Veamos qué sucede con el Cancún centro. Nunca antes se había vivido semejante crisis para resolver el manejo de la basura. Un problema que involucra a otros municipios y que denota un manejo de desechos lejano a ser sustentable. Cada calle principal hoy tiene instaladas horrorosas estructuras metálicas cargando lonas impresas pretendiendo fungir como anuncios espectaculares. ¿Qué tal el campamento del sindicato de taxistas, que ya tiene más de seis meses instalado en plena entrada a la Zona Hotelera, y ya siento que me acostumbro a verlo sin molestias?
Demos una vuelta por el Cancún que se refiere al municipio. Que si de limpieza se trata, piense nada más en la oleada de acusaciones, difamaciones, divisionismo, infamias y calumnias que a diario se escuchan y manifiestan. Hoy se vive el momento político más sucio de todos los tiempos. Pobre municipio de Cancún.
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Buscando alivio, mejor nos vamos al Cancún de Zona Hotelera, el que desde su planeación y creación fue ejemplo de belleza urbana, orden y limpieza.
Hoy cuenta con nuevas concesiones para albergar opc's de tiempo compartido en cada cuadra, muebles urbanos que venden publicidad espectacular instalados a media banqueta, cientos, si no miles, de lonas, mantas y anuncios que violan un reglamento de imagen urbana que los creadores de Cancún dejaron claro, y que nadie se ha ocupado de actualizar y menos de hacer cumplir. La zona que se pretende denominar "el Corazone", o como ya algunos llaman "el sobaco" de Cancún (por maloliente supongo), es tan fea como el centro de la peor de las ciudades fronterizas de México. Al menos 10 o 15 establecimientos operan con música al aire libre, sin la menor conciencia de la falta de respeto que esto implica hacia vecinos de la zona, turistas o residentes de condominios aledaños, que se quejan de no poder dormir.
Tal vez no entendimos la idea de "Vamos a limpiar Cancún", y ésta se refería a los muchos limpiaparabrisas que, con discreción, prestan ya sus servicios en algunas calles del centro.
Marketing, como cualquier otra actividad social, requiere de una propuesta, una estrategia, un plan de acción y un seguimiento. Bajo esta tesis, como un simple ciudadano más, afirmo que el marketing chachista es ¡un rotundo fracaso!
Chacho: ¡Cancún está hoy más sucio que nunca!
Todavía siento resistencia a pensar que la pobreza, la incapacidad y la inmadurez que por desgracia caracterizan a México nos está alcanzando, ante la inequívoca ineptitud del gobierno y la incapacidad de la sociedad civil. |