Año 4 Número 35 Marzo 2006

Sal y Pimienta
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Sal y Pimienta
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*Las críticas que presentamos en este espacio gastronómico están soportadas en las experiencias personales de expertos en restaurantes de Latitud 21. Todos los lugares que se mencionan aquí son visitados en anonimato y Latitud 21 paga por el consumo. Ningún desembolso de otro tipo influye en los comentarios de este espacio gastronómico.

stoy abstraído con todo lo oriental: me he bebido dos libros de feng shui, me he hecho adicto al tai chi y hasta me empieza a hacer hormigueo el budismo…
-Mira, Pimienta, si no conociera de tus manías de temporada estaría a punto del brinco, aunque debo de reconocer de tu esfuerzo y que te tomes tan a pecho temas como el orden y la disciplina. Y eso amerita una invitación. Y ya que estás tan influenciado de lo oriental te propongo repetir cena en el Chinachi, que tanto te gusta.
-Mi querida Sal, me encanta tu iniciativa, pero sobre todo tu complicidad a mis “manías de temporada”, como les llamas, pero créeme que pienso aplicarme en serio, pues no le veo la más mínima dificultad a adoptar otro estilo de vida. No sabes qué ligero me siento desde que comencé con el tai chi y, francamente, me vuelve loco todo lo de la cocina asiática. Así que acepto tu invitación al que, a mi gusto, es el mejor restaurante chino. 
-Me pregunto por qué no han instalado otro en el centro y con servicio a domicilio.
-No lo sé, Sal, pero lo que sí sé es que es muy prematuro hablar de una expansión cuando Chinachi no ha llegado al año, aunque comparto tu inquietud. Sin embargo, y pensándolo bien, el estar dentro del centro comercial Kukulcán Plaza le da su encanto y antoja el recorrido por Zona Hotelera.
-Comprendo el punto, pero insisto. Sabes que soy afecta a la comodidad en casa…
-Y también a la buena mesa…

-Reconozco que el servicio de Chinachi es como pocos. La atención es esmerada e invita a repetir la experiencia, y tienes razón, a apreciar el encanto de “comer fuera”… 
-¿No me digas, Sal, que no quedas absorta con el riachuelo lleno de todas esas especies de peces?
-Desde luego. Y fíjate en la totalidad de la decoración de Chinachi, rompe con el esquema tradicional de los restaurantes chinos, tan fríos; tiene vida. Me encanta el manejo de maderas y hasta el pequeño puente que cruzamos para instalarnos… Es un lugar muy pintoresco.
-Es muy exacta tu apreciación, Sal, pero lo que a mí verdaderamente me atrapa es ¡la cocina a la vista!, que desde nuestra llegada empieza a estimular nuestros sentidos.
-Yo lo que encuentro espectacular de ésta son los cuatro woks y los movimientos de los experimentados chefs, quienes manipulan con acierto todos sus utensilios; me dejan boquiabierta…
-No me lo tomes a mal, Sal, pero tu boquita abierta también se debe a todas esas delicias que nos estimulan por igual… Mira, llegó mi entrada favorita.
-Supongo que hablas del chicharrón de camarón, Pimienta. Ese es un detalle que sólo aplican los que tienen dominio del negocio de la restaurantería.
-Eso es cierto, y se me hace curioso los dos efectos que tiene sobre mí: me estimula, pero también distrae mi voraz apetito…
-Justamente por ello sólo los conocedores ponen en práctica ese recurso que ciertamente despierta los sentidos y entretiene, para no hacer de la espera una eternidad…
-Al centro te sugiero unos rollos primavera, y el resto a tu elección, mi querida Sal.
-Me encanta la idea, como también los rollos que tienen un sabor genuino. Seguiré el recorrido con una sopa de aleta de tiburón, y como es abundante te sugiero también compartamos.
-Fíjate que ya la tenía en mente, aunque no para compartir, pero como bien dices es suficiente para colmar el antojo de ambos. Lo que sí lamento es que no podré satisfacer más de tus antojos, ya que esta vez me iré por el lomo de cerdo rostizado al horno.
-Eres perverso, Pimienta, pero no te dejaré que me acomplejes. No resisto la tentación de comerme esos taquitos de lechuga que caen de maravilla a mi dieta. Creo que el pollo agridulce bañado en la salsa tradicional es magnífico para complementar mi menú.
-Perdón, Sal, y espero que no te opongas a compartir el chow mein cantonés que aquí lo cocinan estupendamente.
-Acepto, Pimienta, tu propuesta, y no por otra cosa sino porque verdaderamente Chinachi revoluciona mis sentidos. ¡Hay tanta variedad de platillos que resulta en tragedia la elección! Mira qué cantidad de tes, incluyendo el de jazmín que tanto me gusta…
-Esta sí es una cocina china tradicional, muy similar a la que hemos encontrado en los barrios chinos de San Francisco y Nueva York, sin exagerar, Sal.
-Eres muy preciso en tu observación, Pimienta, ahora eres tú el que me deja boquiabierta. ¡Vaya que tu manía de temporada te ha vuelto más estudioso y mucho más observador!
-¿Quieres un vino para celebrar?
-Aunque veo la carta de vinos restringida, encuentro una selección precisa. ¿Te caerá bien un blanco?
-Dejo a tu entero gusto la elección. Y ni modo, Sal, como estamos en celebración me permitiré una rebanadota de pastel de chocolate… para compartir.
-No sé cómo haces para que caiga siempre en tus trampas, y por ésta vale que yo pague la cuenta…
-Tanto consentimiento no es muy normal que digamos en ti… ¿Acaso te aprovechas que los precios son más accesible de lo que parece este templo de la cocina china?
-¡Me atrapaste! mi tramposo favorito…
 
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